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Uno de los edificios religiosos más emblemáticos del municipio es el
Santuario de Nuestra Señora de Latas, situado en la localidad de Loredo. Documentado desde el año 817, en que aparece citado en el testamento del rey Ordoño I de Asturias, estuvo vinculado al monasterio de Santa Catalina de Monte Corbán desde comienzos del siglo XV. Se trata de un templo de planta de cruz latina, con una nave de tres tramos y ábside poligonal, presenta coro y torre a los pies y un camarín que alberga la imagen de la Virgen. En 1542 fue contratada la obra de la capilla mayor; la torre fue levantada en el siglo XVI; el ochavo se dio a fabricar en 1629, siguiendo traza y condiciones del maestro de cantería de Suesa Juan de la Riera; en la segunda mitad del XVII, se erigieron la capillas que flanquean el crucero; por último el camarín está cubierto con una cúpula rebajada sobre pechinas ornada con motivos propios de principios del XVIII. Custodia un retablo mayor del primer cuarto del siglo XVII, contratado en 1620 por el ensamblador Luis de Pevedilla Alsedo, con esculturas de Juan Santiago Concha (la imagen de la Virgen es de origen gótico). La capilla del lado de la epístola, bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario, alberga un pequeño retablo.

Por otro lado, Ribamontán al Mar cuenta con varias iglesias parroquiales: San Salvador (Castanedo), San Martín (Carriazo), Santa Eulalia (Suesa), Nuestra Señora de la Asunción (Galizano), San Félix (Langre) y la parroquial de Somo, un edificio de los años setenta del siglo XX.

San Salvador de Castanedo un templo de una nave de tres tramos con testero rectangular y una capilla en el lado del evangelio. Los capiteles del arco toral presentan decoración escultórica románica datable en el siglo XII, que testimonia la existencia de una fábrica anterior a la actual fechada en el siglo XV. La obra de la capilla fue contratada en 1694 a Mateo de Alvear Velasco. En el presbiterio hay un retablo del siglo XVIII de estilo neoclásico.

San Martín de Carriazo es un templo de una nave dividida en tres tramos con capillas laterales entre los contrafuertes. Está documentado desde 1614; en 1796 se acordó su reconocimiento y reparación, siendo encomendadas estas tareas a José Alday Fernández, maestro de obras de la ciudad de Santander. Custodia dos retablos neoclásicos de finales del XVIII, situados en el presbiterio y en la primera capilla del lado del evangelio. En particular es de reseñar una talla de la Virgen de la Higuera de la segunda mitad del XVIII.

San Martín de Carriazo es un sencillo santuario de una nave de dos tramos y cabecera poligonal con coro a los pies. Fue levantada en la segunda mitad del siglo XVII; alberga una talla de San Roque de la primera mitad del XVIII. Santa Eulalia de Suesa tiene una nave de tres tramos, con dos capillas en cada uno de los lados dedicadas a las cofradías de Nuestra Señora del Rosario y de la Vera Cruz, cabecera poligonal y torre a los pies. Está documentada a comienzos del XVII el remate de la capilla mayor, la cabecera y las dos capillas colaterales abiertas a ambos lados del crucero. Aloja un retablo mayor prechurrigueresco del ensamblador Juan del Tolnado Herrera contratado en 1663. En el lado del crucero se halla un retablo manierista, encargado por la cofradía de la Veracruz a Juan de Noja en 1628.

Nuestra Señora de la Asunción de Galizano –hasta el siglo XVIII bajo la advocación de Nuestra Señora de la Velilla– es un templo de una nave dividida en tres tramos con cubierta de crucería, un presbiterio poligonal y dos capillas abiertas en cada uno de los lados. Como le ocurre a San Martín, está documentada desde 1614 y fue concluida hacia 1692, cuando se terminó el chapitel de la torre a manos de los canteros Francisco y Pedro del Pontón Setién. Presenta una portada manierista de principios del XVII que sigue los modelos de Serlio. En el lado del evangelio se abren la capilla de los Calderón Liermo, enmarcada por un arcosolio que sigue modelos del siglo XVI, y la de la familia Pontón, de diseño clasicista del XVII. En el lado de la epístola se abren la capilla de Nuestra Señora del Rosario, que se considera perteneció a la familia de los canteros Vélez Huerta. Custodia un retablo mayor prechurrigueresco ejecutado entre 1660 y 1684. La capilla del Rosario alberga dos retablos, uno de ellos de la segunda mitad del siglo XVIII y otro de finales del XIX o principios del XX.

También hay que reseñar en este apartado el Convento de las Madres Trinitarias de Suesa, como ejemplo de la arquitectura religiosa decimonónica. Se trata de una construcción concluida en 1887, destinada a albergar una comunidad de religiosas llegada desde El Toboso (Toledo), que había residido temporalmente en una casa de Villaverde de Pontones propiedad de Felipe de Mazarrasa. La iglesia adosada al convento custodia un retablo mayor neogótico.

Entre los santuarios menores se hallan la ermita de San Antonio de Carriazo, un edificio de la segunda mitad del siglo XVI; la ermita de San Pantaleón, en Galizano, construida antes de 1642 y restaurada en varias ocasiones en el XVIII, XIX y de nuevo hacia 1931; la ermita de Santa Polonia, en el barrio de Zuñeda de Loredo, erigida entre 1652 y 1676; y la ermita de San Ibón, en Somo, erigida hacia 1530 con el propósito de albergar la imagen del santo, rescatada según la leyenda por un pescador.

En el pasado se alzó sobre la isla de Santa Marina un monasterio, perteneciente a la Orden de San Jerónimo desde 1407, a instancias de Pedro Gutiérrez de Hoznayo, arcipreste de Santa María de Latas y canónigo de la iglesia de los Cuerpos Santos de Santander. Entre 1416 y 1420, el monasterio fue cabeza principal de un priorato y de él dependía Santa Catalina de Monte Corbán. Éste último se impuso finalmente por razones prácticas sobre el cenobio de Santa Marina que fue abandonado y terminó arruinado.

Constan como desaparecidas la ermita de Nuestra Señora de la Higuera, erigida en 1608, situada en el mismo emplazamiento que el cementerio de Carriazo; la ermita de Santa María Magdalena de Castanedo, documentada en el siglo XVIII; la ermita de San Roque, de Galizano, documentada en 1619; la ermita y el hospital de San Andrés, de Galizano también documentadas en 1619; y las ermitas de San Roque y San Miguel también documentadas a comienzos del XVII, situadas en Suesa.

 

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Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies