Este municipio conserva numerosas construcciones del siglo XVII. Sobresalen la casa de Agustín del Pontón y Calderón de la Barca, diputado general de Trasmiera por la Junta de Ribamontán, erigida en Galizano en la segunda mitad del siglo XVII junto a una torre de tres pisos; la casa de Calderón-Güemes, también en Galizano; la casa de Cospedal, en Loredo, que perteneció a la familia de canteros los Jorganes, levantada en la segunda mitad del XVII, con una fachada del XVIII, compuesta por una torre unida por un bloque con forma de garita a un cuerpo de vivienda; la casa de Francisco del Piñal (1636), en Las Pilas; la casa del maestro de cantería Pedro de la Cuesta (1619), en Galizano; la casa de Presmanes, en Suesa, de la segunda mitad del XVII; y la casona de los Señores de la Roza, en Carriazo, un edificio de aires palaciegos y muros encalados con el escudo de armas de los Solano Setién, que incluye una capilla (en 1701 estaban empadronados en Carriazo Juan de solano Palacio y Setién y su esposa Josefa de la Riva Agüero).
En cuanto a la arquitectura decimonónica y de principios del siglo XX, son de señalar las escuelas de Galizano erigidas a comienzos del siglo XX, similares a otras proyectadas por Alfredo de la Escalera y Amblard. La arquitectura contemporánea está ampliamente representada en las numerosas residencias individuales que se localizan en distintos parajes del municipio, entre los proyectos se cuentan la casa Villa (1976) en Suesa, sobre un proyecto de J.M. Cañada Garmendia y Constantino García Gómez, y la casa Junquera (1983) en Somo, frente a de la bahía de Santander, sobre un proyecto de Jerónimo Junquera y Estanislao Pérez Pita.
Por último es de reseñar el monumento erigido en Langre, dedicado a Ismael Hoz del escultor Jesús Otero, una de las muestras más destacadas de escultura pública del municipio.
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