Al nacer es una larva a la deriva; cuando madura, este crustáceo se agarra a las rocas merced a un pedúnculo carnoso (parte comestible) que protege una piel oscura. Forma grupos o piñas y se alimenta del fitoplancton que baten las olas (son mejores los de aguas muy agitadas). Su preparación es sencilla: tan sólo han de cocerse, en agua de mar o en agua a la que se añade un puñado de sal gorda. Se sirven, a poder ser, calientes.