Entre las obras de ingeniería preindustrial de Noja destacan el puente de Helgueras, de comienzos del siglo XVII, y los molinos de marea de Victoria y Joyel. El molino de Joyel está documentado desde el XVII, era propiedad del Concejo de Noja que se encargaba de las subastas de arriendo y fue construido en 1683. Presenta similitudes con el de Santolaja, en Arnuero, obra de los maestros canteros Francisco del Pontón y Francisco de la Cavada.
El molino de la Victoria se encuentra sobre la ría de Helgueras, en la marisma de la Victoria, perteneciente a la Reserva natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel. Se trata de un edificio de mampostería de planta rectangular cubierto por un tejado a dos aguas levantado sobre tres arcos escarzanos por los que pasaba el agua que movía las cinco ruedas de la maquinaria descritas en el Catastro de Ensenada. Se empezó a construir en 1629, siguiendo esquemas propios del siglo anterior, y fue concluido hacia 1634, después de un pleito librado ante la Chancillería de Valladolid que interrumpió la obra. Era propiedad del Concejo de Noja (que también lo era del molino de Joyel construido en 1683) esta institución se encargaba de las subastas de arriendo. En 1844 fue puesto en venta por el ayuntamiento de Noja para sufragar los gastos de la última guerra civil en un proceso que culminó el 30 de marzo 1845 con la cesión de la propiedad a Domingo Sarabia, vecino de Laredo por 8.750 reales. En 1930 fue abandonado pues ya no se le podía hacer funcionar. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1987. El ayuntamiento de Noja ha restaurado este molino de cara a su transformación en un aula de observación de la naturaleza.
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