Marcos de Vierna Pellón.


Maestro de cantería. (Siglo XVIII). Vecino del barrio de Vierna, trabajó como maestro cantero a lo largo del siglo XVIII, llegando a ser uno de los más poderosos de España. Hacia 1740 consta en Burgos y entre 1747 y 1748, está ya documentado al servicio de Juan Fernández de Isla y Alvear. Se considera que intervino en la construcción de varias de las numerosas instalaciones fabriles impulsadas por este noble trasmerano y llegó a ser nombrado Comisario Real de Guerra y Director de Puentes y Caminos del Reino. En el desempeño de este cargo se encargó durante años de la aprobación, corrección y rechazo de proyectos de infraestructuras, así como del nombramiento de los autores de los mismos, cuando no era él mismo su autor. Entre las obras viarias en que intervino se cuentan el camino entre Santander y Reinosa, adjudicada a Vierna en 1749, quien trabajó bajo la dirección del autor del proyecto (aprobado en Real Orden de 29 de noviembre de 1748), el ingeniero flamenco Sebastián Rodolphe; el camino entre León y Oviedo, en el cual participó entre 1770 y 1774; o el camino de Pancorbo a Bilbao (1770-1775). En particular entre las obras de ingeniería en que intervino se cuentan la modificación de los planos del puente de Casalarreina (1768), proyectado por José Ituño; la reparación del puente de Tordueles (1769-1770); la construcción de los puentes de Olloniego, Santuyano y Mieres (1770-1774); y erección del puente de Viveros (1775); la dirección de obras del puente sobre el Torote, entre Torrejón y Alcalá; la reforma del puente sobre el Henares (1776); y la reconstrucción del puente de Cordovilla la Real (1777). Marcos de Vierna marcó el principio de una dinastía de arquitectos que incluye a su hijo Juan Antonio de Vierna Camino y su nieto Romualdo de Vierna Iliastegui.


 
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