Ricardo Bernardo.


Pintor. (Solares, 1897– Marsella, Francia, 1940). En 1909 finalizó sus primeros estudios en la Escuela Nacional de Valdecilla y un año más tarde, la Diputación de Santander le concedió una beca para acudir a la Academia de Bellas Artes de Madrid. En 1914 comenzó a estudiar la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid. En 1918 interrumpió sus estudios y tuvo lugar su primera exposición en el Ateneo de Santander. Un año después tomó parte en la Exposición de Artistas Montañeses y volvió a presentar sus trabajos de estilo costumbrista (entre ellos Los Piteros) en el Ateneo de Santander, cosechando un gran éxito. En 1920 vivió en París gracias a una beca de la Diputación. En 1922, tras varias estancias en Ibio residió en Madrid y Segovia, pasando temporadas en el monasterio de El Paular. Todavía dentro de los parámetros del costumbrismo e influidos por Zuloaga son los trabajos que exhibió en la nueva Exposición de Artistas Montañeses que tuvo lugar en 1923. Un año más tarde expuso en La Habana y Cienfuegos, con el apoyo de la colonia cántabra residente en la isla de Cuba.

En 1925, de vuelta a la península, presentó sus trabajos en el Ateneo de Santander. De aquel mismo año es su lienzo Isabel, que demuestra su acercamiento a la vanguardia. En los dos años siguientes Bernardo residió en Madrid y Cantabria, soportando ataques de depresión (fallecieron su padre y tuvo problemas económicos), de este periodo es de resaltar Alegoría del ahorro agrario (1927) influida por la obra del pintor vasco Aurelio Arteta. En 1928 después de pasar un mes en Elanchove presentó sus trabajos en el Ateneo santanderino, cosechando menos éxito que diez años antes, debido a su depurado estilo vanguardista. Aquel año ilustró Doce Viñetas del periodista Víctor de la Serna, en los que se sirve de recursos del cubismo y el surrealismo. En 1929 participó en la Exposición Internacional de Barcelona y en la Primera Exposición de Pintura y Escultura de Castilla y León, organizada en Santillana del Mar, un año más tarde expuso en el Ateneo de Santander y en la Biblioteca Popular de Torrelavega y se afilió en el Partido Republicano Radical Socialista. En esta temporada realizó obras importantes, entre las cuales se cuentan la serie de dibujos para ilustrar El romancero del mar de Jesús Cancio (1930), los bodegones Veramón y lata de aceite (1929), Oriente y Occidente (1929) y Pinocho (1930); el retrato Teresa (1929), un Desnudo (1930) y la serie de paisajes inspirados en una estancia en Mojácar.

Tras la proclamación de la República, Bernardo se dedicó activamente a la política y a impartir conferencias de arte (actividad que ya había desarrollado antes). También se introdujo en el Triángulo masónico Augusto G. Linares nº 9 de Santander, de la Gran Logia Regional del Noroeste de España, con el grado de Aprendiz –esta pertenencia ayuda a la lectura de obras como Naturaleza muerta con discóbolo (1935)–. 1932 y 1933 fueron años difíciles para el pintor; tuvo problemas de salud (que le acompañaron hasta su muerte) y perdió un hijo que esperaba su mujer. Son de destacar en este periodo Marinero del acorazado España (1932) y Bodegón ante la bahía (1932). En 1934, reanudó y terminó sus estudios de Bellas Artes, concurriendo a las oposiciones a catedrático de 1935, de aquel año data su lienzo Día de mercado (1934). En 1936, se afilió en la Unión Republicana tras disolverse el Partido Republicano Radical Socialista, dejó la docencia y pasó a presidir la Comisión de Bellas Artes de la Dirección de Instrucción Pública de Santander. La Guerra Civil que sucedió al golpe de estado de verano de 1936 obligó a Bernardo a trasladarse finales de aquel año a Asturias. A comienzos de 1937, regresó a Santander y fue nombrado en julio vocal de la Junta delegada de Protección, Incautación y Salvamento del Tesoro Artístico, responsable de las provincias de Santander, Palencia y Burgos. En agosto de aquel año embarcó en el barco Somne de camino a Francia, donde mantuvo una breve relación epistolar con el pintor Joaquín Sunyer, exiliado en París. Después de residir en Agen, junto a su familia, llegó en octubre de 1940 a Marsella, con el propósito de partir al exilio en Cuba. Le sobrevino, sin embargo, una hemiplejia mientras estaba en casa de su amigo Mariano Lastra y falleció. De sus últimos años destacan trabajos como Puesta de sol con tres árboles (hacia 1935), Daniel Ganza vestido de torero (1936) y La chica del burro (1940).

Su obra se encuentra repartida en numerosas colecciones particulares y diversas instituciones como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo de Bellas Artes de Santander, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Ateneo de Santander, Caja Cantabria y Gobierno de Cantabria.

 
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