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Esta actividad está representada por los establecimientos hosteleros ligados al turismo que llega al municipio para buscar reposo en el Balneario de Liérganes y disfrutar de una buena gastronomía, o bien para conocer las múltiples manifestaciones artísticas que alberga el término.
La apertura en 1862 del Balneario de Liérganes dio un fuerte impulso al municipio. Llamado de la Fuente Santa, existen noticias de la utilización de sus aguas sulfurosas con fines medicinales recomendadas para el tratamiento de afecciones bronquiales, reumatismos y problemas estomacales desde 1670. Su construcción, realizada por Antonio de Humara, fue patrocinada en 1844 por el farmacéutico Pedro Simón de la Herrán y José Acebo Pelayo. Su apertura dio origen a la creación a su alrededor de la fonda y el hotel antiguo, así como el casino y un teatro, brindando una vida social a los bañistas que acudían a tomar sus aguas.
El balneario fue adquirido por sucesivos propietarios que fueron realizando diversas mejoras, como la reforma de 1890 para recoger el segundo manantial, lo que hizo que la Familia Real eligiera Liérganes entre 1921 y 1927 para sus curas. En 1925 se inauguró la segunda sala de inhalación de agua y pulverización y se reformó el Gran Hotel, construido en 1879, que fue ampliado mediante la instalación de una galería que le unía con el balneario. Este conjunto ha sufrido constantes reformas hasta su reciente adecuación a finales de la década de los noventa.
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