El municipio de Liérganes atesora varias obras de ingeniería de la Edad Moderna de interés. De ellas sobresalen los dos puentes tendidos sobre el Miera en Rubalcaba y Liérganes. El primero, datado en la segunda mitad del siglo XVII y situado en la localidad homónima, forma un conjunto junto a una ermita y un molino harinero. El segundo, también llamado puente mayor, se alza en el emplazamiento de otro medieval y fue trazado 1587 por Bartolomé de Hermosa, maestro de cantería que se encargó de su construcción, finalizada hacia 1606.
Otros puentes venerables de este municipio son el de Los Prados, documentado en 1588 como el «pontón grande», reparado en el XIX y hoy cubierto por un tablero de hormigón; el puente que salva el arroyo del Viduro de La Rañada, reparado a mediados del siglo XVIII. Por último reseñar el puente de la estación en el barrio de Sotorrío, edificado a comienzos del siglo XX, si bien sigue un modelo propio del siglo XIX.
También en Liérganes se pueden ver varias estructuras de molienda preindustriales erigidos en la Edad Moderna y en el siglo XIX. Entre ellas se cuentan dos molinos asociados a la casa del Ángel de Los Prados. El mercadillo destaca el molino del Puente Mayor, construido en 1667 por orden de Diego de la Rañada Rubalcaba, secretario de la Inquisición. En Calgar se puede ver la presa del molino de Regolgo levantada entre 1798 y 1799, para Juan Antonio de la Cantolla. Sigue el tipo de presa de arco con contrafuertes, popularizada por Pedro Bernardo Villarreal de Berriz en un texto publicado en 1736.
La línea de ferrocarril de vía estrecha entre Santander y Solares fue inaugurada en 1892, posteriormente, con el propósito de dar servicio al balneario de la Fuente Santa, se prolongó hasta Liérganes. La estación de tren construida al efecto en 1913 sigue el modelo de otras paradas erigidas en la época: planta rectangular, marquesinas férreas y pronunciada cumbre, tipo acuñado por el ingeniero Valentín Gorbeña.
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