Entre Liérganes y Medio Cudeyo se encuentran los restos de dos castros cántabros: Castilnegro y Peñarrubia. Castilnegro fue localizado en 1997, su emplazamiento, en las proximidades de la bahía de Santander, arroja dudas sobre la teoría que afirmaba que los cántabros poblaban principalmente los territorios de interior. Se extiende por una superficie de 6 hectáreas sobre una cima 457 m de altitud, en el sector central de Peña Cabarga, junto a la vía tradicional que atravesaba este macizo. Consta de tres líneas concéntricas de muralla, de unos seis metros de anchura, en las zonas norte, este y oeste, y de otras dos líneas de muralla que cierran el paso natural hacia las Hoyas de Pámanes. Se han documentado también cuatro puertas de entrada en esta estructura defensiva bien conservada y levantada a base de hiladas de caliza y dolomía. Ha proporcionado abundante materiales arqueológicos, entre ellos, numerosos fragmentos de cerámica a mano, piezas de molienda, restos de un horno y de un crisol de fundición, así como piezas de bronce y de hierro, éstas últimas han confirmado su atribución a la Segunda Edad de Hierro.
Los restos del castro de Peñarrubia, se extienden por un área de superficie a 222 m de altitud, al sudoeste del Pico Llen (Peña Cabarga), sobre las localidades de Tarriba (Liérganes) y San Vítores (Medio Cudeyo). Fue descubierto en 1999 en el transcurso de los trabajos de excavación desarrollados en Castilnegro. Ha conservado una línea de muralla ubicada y ha proporcionado numerosas piezas enterradas y en superficie, entre ellos fragmentos de molino de mano de arenisca y cerámica elaborada a mano.