En este municipio trasmerano, en el cual la agricultura y la ganadería juegan todavía un destacado papel como fuente de ingresos, sobresalen las recetas elaboradas con productos de las huertas y con el ganado que se cría en la zona. Entre los platos más afamados se cuentan el pastel de calabacín y el rabo de buey, un sencillo guiso que se basa en la calidad de la materia prima.