Del conjunto de molinos de marea que a lo largo de la edad moderna se alzaran sobre las numerosas ensenadas de las rías de Ajo y Quejo sobreviven los restos de una decena, siendo los más completos el de Santolaja, reconstruido en 2003, y el de Castellanos, que fue declarado Bien de Interés Cultural en 1988. El molino de Castellanos fue construido a instancias de Juan de Isla y proyectado en 1753 por Juan de la Peña Láinz. El molino de Santolaja aparece documentado por primera vez el 13 de mayo de 1639. En 1695, se acordó su demolición y reconstrucción, siendo las condiciones de construcción redactadas por Francisco del Pontón Setién, maestro mayor de obras del arzobispado de Burgos y Francisco de la Cabada, vecinos de Galizano y Pontejos. Dos años después, en 1697, se remató la obra a un consorcio de diez canteros vecinos de Hazas, encabezados por Luis de Ajo.