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Santander disfruta de un entorno privilegiado, donde predomina el azul y dorado de sus playas y el verde de sus numerosos parques y jardines, auténticos protagonistas de un paisaje que sobrecoge por su belleza. Uno de los enclaves más característicos y gran símbolo de identidad de la ciudad es su bahía, situada en la zona central del litoral cántabro. Es la de mayor extensión de Cantabria y en ella se ubica el puerto de Santander, el más importante de la región. Su formación es fruto de la unión de diversas rías menores, tales como las de Solía, San Salvador y Cubas, esta última desembocadura del río Miera, y en sus orillas hay extensos y concurridos arenales, como los de Los Peligros, La Magdalena y Bikinis en Santander, o el Puntal, en Somo. Precisamente, en la bahía de Santander, frente a la playa de la Magdalena, se localiza una isla muy característica, conocida como la isla de la Torre, que cuenta con una escuela de vela en la que se imparten durante el verano cursos de aprendizaje y perfeccionamiento. Próxima a ésta se encuentra la isla de la Horadada, cuya forma es la de un arco rocoso que emerge de las aguas. Cuenta la leyenda que fue horadada por el barco en el que arribaron a Santander las cabezas de los santos mártires, San Emeterio y San Celedonio, patronos de la ciudad. Otro islote situado frente a la península de la Magdalena, dominando el acceso a la Bahía, que constituye uno de los puntos de referencia más significativos del paisaje santanderino, es la isla de Mouro, con su característico faro. Goza de un gran interés natural, en especial su entorno subacuático, sujeto a un régimen de protección. En sus proximidades existe otro pequeño islote, más bien un peñón rocoso denominado La Corvera.
En la línea de la costa santanderina destacan los salientes de Cabo Menor, desde el que se dominan magníficas vistas de la ciudad y de las playas de El Sardinero y de Cabo Mayor, que destaca por la espectacularidad de sus acantilados y por ser el lugar de emplazamiento del faro. Desde éste se puede acceder a pie hasta el lugar conocido como el Puente del Diablo, un punto de interés geomorfológico que es un antiguo conducto kárstico abandonado, que tras el desprendimiento de parte de la bóveda ha dado origen a un puente artificial. Lejos de la zona costera, la elevación más destacada del municipio de Santander es la de Peñacastillo, una montaña que a pesar de su reducida altitud, 139 m, presenta un aspecto agreste.
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