Los diferentes arroyos que discurren por este término, como el de Cuartas, Retortío, Reculín, el riachuelo de Palancate y, sobre todo, el de Otero, aún siendo de recorrido escaso, fueron utilizados a lo largo de los siglos como fuerza motriz por los molinos en torno a ellos instalados. Los restos más antiguos conservados son los pertenecientes al molino maquilero de Ronzón, en Sancibrián y el del barrio de La Canal, ambos documentados desde el siglo XV. Del primero se tiene constancia ya en el año 1496; dejó de moler en 1920; y en la actualidad sobrevive parte de su estructura. El molino de La Canal ingresó en el patrimonio de los jerónimos de Monte Corbán, merced a una donación del conde de Castañeda. Por último señalar que en la localidad de Azoños se alzan los vestigios del molino de Pimentón, dedicado a la pimienta.