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El progresivo peso que ha ido adquiriendo tanto el sector secundario como, sobre todo, el terciario ha sido inversamente proporcional a la evolución experimentada en los últimos años por las actividades agropecuarias. De hecho, éstas han quedado reducidas a un 2,3%, que es el porcentaje de sus habitantes que aún mantiene sus cabañas ganaderas en este término municipal. Si se compara el panorama actual con el existente en la década de los noventa, se aprecia un cambio muy significativo, pues el número de establos se ha reducido en más del 60%. Así, por ejemplo, mientras que en 1991 existían 228 establos, en el año 2002 este número se redujo hasta los 86.
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