Se cuentan varios yacimientos arqueológicos en cuevas de Penagos en los cuales se han recuperado materiales datados en la Prehistoria. Entre ellos se halla la cueva de la Peña, en Llanos, y la cueva de Tobalina, en Cabárceno. En este núcleo se recuperó a principios del siglo XX, una de las piezas más emblemáticas de época protohistórica de Cantabria; se trata de un caldero de bronce con borde vuelto y dos asas fabricado con chapas de bronce unidas por medio de remaches. Fue hallado en un pozo de la mina Crespa en la ladera sur del monte Cabarga en 1912 y se conserva en Santander, en el Museo de Arqueología y Prehistoria de Cantabria. La pieza cuyo origen y funciones sigue siendo controvertido es similar a otras recuperadas en distintos puntos del arco atlántico europeo. Se considera representante de los calderos irlandeses del modelo B1 de Leeds, si bien también se plantea que pueda ser una variación local de ejemplares foráneos. La aparición de los calderos en España se remonta al siglo IX; la pieza de Cabárceno se adscribe al Bronce Final.
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