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En Camargo se localizan varios edificios religiosos de interés, entre ellos se cuentan la iglesia de San Pedro (Escobedo), Nuestra Señora de Solares (Camargo), San Miguel (Camargo), San Miguel de la Calva (Revilla), San Pedro Advincula (Cacicedo), San Juan Bautista (Maliaño), Santa Eulalia (Igollo), San Julián (Herrera), Nuestra Señora del Carmen (Revilla), San Vicente (Muriedas), el convento de las Carmelitas Descalzas y la capilla del Carmen (Maliaño).

San Pedro de Escobedo es un templo de tres naves de tres tramos, con capilla mayor cuadrada (a la cual se abre la sacristía) y torre a los pies. La capilla mayor y los tres tramos inmediatos de las naves están cubiertos por bóvedas de crucería. La portada, en arco de medio punto, está formada por dovelas decoradas con motivos ornamentales; está fechada en 1652. La presencia de tumbas de lajas sin ajuar fechables en el siglo IX lleva a considerar la presencia en el lugar de un antiguo monasterio altomedieval. La construcción actual se remonta sin embargo a la Edad Moderna, así, la capilla mayor se estima levantada en las primeras décadas del siglo XVI, siendo concluidas las naves en el siglo XVIII. Los muros del presbiterio están decorados con una serie de pinturas murales realizadas a mediados del XVI. En la nave de la epístola se hallan alegorías de los pecados capitales, en la del evangelio una última cena y en el testero una serie que ilustra las leyendas sobre la vida de San Pedro. El retablo mayor es una obra de finales del XVI (la policromía fue contratada en 1594), se considera contratado al taller burgalés de Juan de Bueras, Jerónimo de Bueras, Juan de Bueras de la Torre y Pedro Jacques de Bueras.

Nuestra Señora de Solares de Camargo es un templo de una nave con capilla mayor cubierta por una bóveda de crucería. Está documentado en el año 1445, remontándose la construcción actual al siglo XVI, en que fue reedificada. Es de destacar su portada monumental, del XVII sobre sillares de dos colores, con dovelas cajeadas adornadas con motivos tallados. Alberga un retablo mayor, obra de Francisco de Barros, del último tercio del siglo XVII, que aloja un llamativo descendimiento.

San Miguel de Camargo es un templo de una nave de tres tramos con capilla mayor cuadrada (la sacristía se abre tras el testero) y dos capillas laterales abiertas en el tercer tramo de la central, todas ellas cubiertas por bóvedas de crucería. La capilla mayor se fecha en el siglo XVI, siendo cerrada la nave a lo largo del XVII (en las mismas fechas hubieron de abrirse las capillas laterales). La portada principal se fecha a finales del XVI. El cuerpo superior de la torre, situada a los pies, fue elevado en el siglo XIX. El retablo mayor fue vendido en 1977, todavía custodia dos colaterales fechables en la última década del siglo XVII. El templo fue rehabilitado en 2005, siendo descubierta en la restauración una ventana de filiación románica.

San Miguel de la Calva de Revilla es un templo de una nave de tres tramos con capilla mayor cuadrada y testero poligonal, cubiertas por bóvedas de crucería. La iglesia está documentada desde el año 1111, el ábside se remonta al siglo XVI y el grueso de la iglesia fue reedificada y ampliada en 1930. Custodia un retablo mayor del XVII (hacia 1640), que se estima realizado por artesanos de Siete Villas, con un tabernáculo de dos cuerpos.

San Pedro Advíncula (ad vincula) (antes de San Pedro y San Felices) de Cacicedo es un templo de una nave con capilla mayor cubierta por cúpula fingida sobre trompo-pechinas que da paso a un testero ochavado; junto a ella se abren una capilla privada con cubierta de crucería y una sacristía. Fue construida sobre uno de los templos más antiguos datados en Cantabria, está documentado en el testamento de Ordoño I de Asturias (850-866) y en su interior se recuperó una cruz del XIII. El edificio actual se remonta, sin embargo, al siglo XVII (la erección de la capilla mayor y la privada fueron reedificadas a partir de 1668, siendo concertadas con el arquitecto Francisco de la Mampuesta). Custodia un retablo mayor contratado en 1679 con Diego de Tolnado, policromado hacia 1700 por Francisco y Jacinto de la Castañera Obregón. En el evangelio se halla un retablo prechurrigueresco realizado hacia 1670.

San Juan Bautista de Maliaño declarada Bien de Interés Cultural en 1993, fue construida en el siglo XVII, interviniendo entre otros el maestro de cantería Bernabé de Hazas. El templo fue edificado con el propósito de alojar en él los restos mortales de Juan de Herrera y cumplir así con lo dispuesto en el testamento del arquitecto, cuya familia era originaria de Maliaño. Tiene planta basilical de tres naves con torre a sus pies y está levantada con piedra de Trasmiera y Escobedo. A lo largo de su historia ha sufrido diversas reformas que han cambiado la fisonomía original del templo; hacia 1890 fue parcialmente reconstruida por el religioso Eustaquio de la Puente; la última de relevancia, en 1949, se saldó con el hallazgo de los restos de Juan de Herrera, que hoy reposan bajo una lápida junto al presbiterio.

Santa Eulalia de Igollo es un templo de una nave con capilla mayor cuadrada cubierta por una bóveda de crucería a la que se abre la sacristía. La iglesia aparece documentada en 1025, no obstante la actual construcción se remonta a finales del siglo XVII, así, en 1696 fueron redactadas las condiciones para su reedificación por parte del maestro Juan de Bedia. Custodia un retablo mayor realizado hacia XVIII, similar al de San Julián de Herrera. En el evangelio se localiza un retablo que se estima procede de la ermita de Nuestra Señora de la Vega, datado hacia 1650 y atribuido a Juan de Tolnado Herrera.

San Julián de Herrera es un templo de planta de cruz latina con cabecera cuadrada, el crucero cubierto por una cúpula encamonada (fingida), capillas laterales con similar cubierta y los dos tramos de la nave con lunetos (también fingidos). La traza se atribuye a Francisco de la Riva Velasco, en una escritura fechada en 1659 (la iglesia fue concluida en 1662). Destaca en su interior el retablo mayor de estilo prechurrigueresco, contratado en 1679 y ejecutado sobre una traza de Francisco de Barros, por los ensambladores Benito de Palazuelos y Juan de Barros, así como los retablos colaterales fechados en 1662 y 1670.

El santuario de Nuestra Señora del Carmen (patrona del valle de Camargo) de Revilla. Este templo ha conocido diversas ampliaciones en el XVII y XVIII. Su interior fue restaurado después de un incendio acaecido en la década de los sesenta del pasado siglo.

San Vicente de Muriedas es un templo de una nave con planta de cruz latina de dos tramos con bóvedas de crucería de distinta complejidad, ampliada por el testero con dos tramos más. La iglesia fue construida con las donaciones del marqués de Villapuente, Francisco de la Puente Peña, a partir de 1726, las obras en el testero se acometieron a mediados del XX. El templo ha perdido el patrimonio mueble que custodiaba.

El convento de las Carmelitas Descalzas y la capilla del Carmen de Maliaño levantadas a finales del siglo XVIII (la casa fue contratada en 1786) sobre los planos dados por José Alday Fernández, Maestro Mayor de Obras de la ciudad de Santander, siguiendo un encargo del obispo Rafael Tomás Menéndez de Luarca. El lugar fue residencia de descanso de los obispos santanderinos.

Otros elementos del patrimonio religioso de Camargo son la ermita de San Pantaleón ( Escobedo), levantada entre los siglos XVI y XVII, con un retablo mayor de la década 1665-1675, de estilo cercano al romanismo; las ruinas de la ermita de San José (Cacicedo), fechable hacia el último tercio del XVII; la ermita de Santiago (Camargo), de los siglos XVI-XVII, con un pequeño retablo del XVII; la de la Santa Cruz o de Nuestra Señora de la Cruz (Escobedo), documentada en 1616; la de San Esteban (Escobedo), documentada en 1614 y reedificada en el XVIII; la de La Merced, (Igollo), también llamada capilla de San José, mandada edificar en 1863 e inventariada en 2003; y la de Nuestra Señora de las Nieves de Escobedodel primer tercio del siglo XX.

Por último es de reseñar que en el cementerio de Maliaño, en la Mies de San Juan, junto al aeropuerto de Parayas, se puede contemplar un arco románico sobre capiteles historiados de mediados del siglo XII, que perteneció a una iglesia hoy desaparecida.

 

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Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies