La gran actividad industrial de extracción de hierro y de construcción naval que dio origen al Astillero ha dejado algunas muestras singulares. Entre ellas sobresale el cargadero de la Orconera, utilizado para cargar las bodegas de los barcos con el mineral extraído de la sierra de Peña Cabarga y transportado en vagonetas hasta Astillero. Fue construido entre 1891 y 1894 por José Mac Lennan y estuvo en funcionamiento hasta la década de los 70. Según el proyecto original, la longitud del embarcadero era de 67 m y su altura de 8 m y su estructura estaba compuesta de seis tramos metálicos de 11 m, sobre los que se apoyaba una viga de celosía de hierro forjado que alojaba dos vías sobre las que discurrían los vagones cargados con el mineral.
También son llamativas las chimeneas de ‘La Cantábrica’, último vestigio de la actividad de la refinería de petróleo de finales del XIX. Su construcción data de 1881, fecha en la que se inauguró la fábrica. Se conservan también un pozo y un pequeño edificio de la primitiva industria.
Por último reseñar el elegante edificio de la Electra de Viesgo, erigido en 1909 y 1911 en Guarnizo el edificio , que sigue los modelos de las fábricas que entonces se construían en Cataluña, combinando ladrillo, hierro y cristal.
Por último, en cuanto a ingeniería viaria, citar los restos del puente de Solía. Se trata del único vestigio de arquitectura medieval que se conserva en Guarnizo. Su existencia está registrada documentalmente en 1448 y constituía la vía más sencilla de unión con Santander.
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