Apicultura. Se trata de una actividad de gran tradición en toda la comarca que, si bien no estaba muy extendida, si que contaba con la presencia de uno o dos productores en cada uno de los pueblos. Hasta la historia reciente, la miel fue el único endulzante con que se contaba en el medio rural. Además, la cera se utilizaba en la fabricación de velas para la iluminación y, sobre todo, para el culto religioso. Todavía hoy se mantienen las colmenas en algunos de los pueblos de Los Tojos, como en Bárcena Mayor, donde las abejas fabrican una miel de gran calidad gracias al tomillo y romero que proporcionan los montes de la zona.
Artesanía. La abundancia de recursos forestales en Los Tojos ha supuesto un aprovechamiento maderero que viene desarrollándose desde hace siglos, convirtiendo a los lugareños en verdaderos expertos de la artesanía de la madera. Antiguamente fabricaban carros y aperos de labranza para ser vendidos en Castilla a cambio de harina y muebles de calidad, principalmente camas, que se exportaban a Portugal. Hoy todavía pueden verse varios talleres en los que se hacen, sobre todo, albarcas, rastrillos, astas de dalles y otras herramientas de uso agrícola y ganadero destinadas más a la venta como recuerdos turísticos que a su función original.
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