Los distintos núcleos del municipio atesoran algunos ejemplos de gran calidad de la arquitectura civil señorial de la Edad Moderna, datando las más notables en el siglo XVIII, todas ellas demostraciones de un trabajo de cantería de gran calidad. Sobresale la casa del Conde Rábago de Lombraña, mandada construir por Domingo de Rábago y Gutiérrez, emigrado a México (consta en dicho país en el año 1768). Se trata de una singular construcción con una fachada de sillería, que presenta pilastras adosadas que sirven para ordenarla y que combina piedras de dos colores. Sobre la portada se puede observar una pequeña figura desenvainando una espada y por encima una ventada acodillada. Fue incluida en el Inventario General del Patrimonio Cultural de Cantabria. En Lombraña destaca también la antigua casa rectoral, que presenta r asgos propiso de la arquitectura de la costa de mediados del XVIII.
En Puente Pumar son varias las casas señoriales de interés que pueden verse. Destaca entre ellas la llamada Casa de Puente que se atribuye al mismo arquitecto de la vivienda antes comentada del Conde Rábago de Lombraña y presenta similitudes con la arquitectura de Reinosa y Cabuérniga de la época. Porta las armas de Puente, Alonso, Vélez y Gómez y está acompañada de una llamativa portalada con frontón mixtilíneo. La construcción, cuyos muros están articulados por pilastras toscanas presenta en balcones y ventanas una sobresaliente labor de ferrería. En la misma localidad destaca también la llamada Casa Rectoral, también llamada casa del arzobispo o de la Coronela. El edificio fue levantado en la segunda mitad del siglo XVIII; en 1971 la parroquia de la Natividad lo vendió a la Diputación Provincial de Santander que lo cedió al Grupo de Acción Local Saja-Nansa que lo ha rehabilitado y convertido en establecimiento hostelero y Centro Receptor del Ecomuseo Saja-Nansa sobre un proyecto de los arquitectos Eduardo Cabanas Moreno y Pedro Fernández Lastra.
En Tresabuela se encuentran varias viviendas de interés que pertenecieron a miembros de la familia Rábago. Sobresale la casa del Padre Francisco de Rábago mandada construir en 1747, conforme a lo expresado en dos inscripciones conservadas en la fachada principal. Ésta se orienta al sureste, fue realizada en sillería irregular, conserva en su centro los restos de una balconada y el escudo de armas de los Rábago. La parte trasera no está decorada y es de mampostería. Sólo tiene una planta y se aprecia el arranque de otra, hecho que ha llevado a pensar que no fue concluida. Fue declarada Bien de Interés Cultural en 2004. Otro edificio relevante es la casa de Francisco Antonio de Rábago, Comisario Real de Guerra y Marina, construida también en el siglo XVIII en piedra de sillería (testa en el añ o 1790).
Por último es de es de reseñar la casa de los Montes Caloca, también llamada casa del Virrey de San Mamés esta localidad cuenta con un interesante grupo de viviendas, un conjunto que incluye también una capilla.
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