En el término municipal de Lamasón se encuentran varios yacimientos en cavernas de interés arqueológico. En La Venta de Fresnedo se halla Los Marranos, una cavidad cercana da la orilla del Lamasón, explorada en 1978. Custodia diversas manifestaciones de arte rupestre paleolítico. Ejecutadas en color ocre oscuro, se encuentran en la pared izquierda. Se trata de representaciones abstractas de puntos y líneas. Fue declarada Bien de Interés Cultural en 2000. La cueva de las Margaritas de Herrerías que alberga un yacimiento de oso de las cavernas. Reviste especial interés pues contiene restos de dos especies: Ursus deningeri Von Reichenau, del Pleistonceno medio y Ursus spelaeus Rosenmüller-Heinroth, del Pleistoceno superior.
También en Lamasón se conservan varios emplazamientos de hábitats cantabrorromanos. Se trata de los yacimientos de El Llano y Tanea. El primero se encuentra en un flanco del Cueto Sobrelapeña en Quintanilla y consiste en varias alineaciones de muros y estructuras ciclópeas. En Tanea, también en Quintanilla, se han localizado más de una docena de estructuras de plantas circulares y elípticas. En cuanto a su cronología se baraja la posibilidad de que daten del Hierro II.
En cuanto a testimonios de época romana, se han descubierto restos de una vía que habría estado destinada a enlazar Liébana con la cuenca del Nansa (el camino ascendería hacia el collado de Pasaneo, discurriría por el Senderuco de los Caballos, Venta de los Lobos, Traslaventa y Balaconcha para finalizar en Río). Así, en un tramo de 2 km entre Prao Mingo y Traslaventa, se localizaron tramos empedrados o excavados de una anchura que va de los 3,4 a los 5,2 m de anchura. La existencia de estos restos corrobora una hipótesis apoyada hasta entonces en un análisis toponímico.
|