|
Los masoniegos se han dedicado preferentemente, ya desde antiguo, a la ganadería, en especial al cuidado del ganado vacuno de la raza tudanca (por esta zona se pueden ver las mejores cabañas de tudanca de la comarca), antes de la introducción en el país de las razas foráneas: suiza y frisona. Con la leche elaboran buenos quesos y mantequilla. También tiene cierta importancia la cría caballar. Aparte de esto, en Lamasón se practica la agricultura, cultivando sobre todo maíz, alubias y algo de lino. Como complemento, tiene su importancia la caza mayor y la pesca fluvial. Dada su riqueza forestal, el aprovechamiento maderero de los bosques autóctonos, especialmente del monte Tanea, situado en la ladera norte de Peñasagra, representó en las décadas de los sesenta y setenta una fuente de riqueza importante.
Al igual que en el valle de Polaciones, en Lamasón una actividad complementaria a la renta familiar era la obtenida en el periodo invernal por los varones de las familias dedicadas a la tala y los aserríos en montes diversos del Norte de España. Estos trabajadores recibían el nombre de ‘serrones’, encontrándose aún vestigios de las herramientas, que en la actualidad tienen un uso puramente decorativo.
|