En este apartado cabe destacar el molino de Camijares (1761), la ferrería de Cades y el puente que se alza sobre el río Nansa en la localidad de Camijares, de sillería, con un único ojo en arco de medio punto. La ferrería de Cades, una de las construcciones más emblemáticas de Herrerías, aparece declarada en el Catastro de Ensenada (1752) por su propietario Francisco Antonio de Rábago, vecino de Tresabuela en el valle de Polaciones. Su producción no superaba los 1.000 quintales macho (79 toneladas) anuales exportadas por el ribero de Muñorrodero y el puerto Piedras Luengas. En un documento fechado entre 1779 y 1790 se describe la ferrería como “un edificio (...) con todas sus presas, mampresas, comportages, camarado, herramientas dobles de yunque y mazo, goa, tenazas, mazas, barras, doce toberas y una criba de cobre, árboles de majar y sonar, barquines de piedra y madera, carboneras y todas las demás herramientas necesarias para estar corriente y andar (...). Fue abandonada en la segunda mitad del siglo XIX. En el exterior de este edificio se pueden ver los restos del canal que alimentaba la antepara y junto a ésta las ruinas de un antiguo molino que funcionó hasta mediados del siglo XX. La ferrería fue restaurada hacia 2000 sobre un proyecto de los arquitectos Luis Azurmendi y María Ángeles Gómez basado en un escrupuloso respeto de los elementos originales. Simultáneamente se recuperó la maquinaria siguiendo textos del XVIII, sobre todo aquellos debidos a Villareal de Berriz.