Costumbres.
Cabuérniga se caracteriza por conservar ancestrales tradiciones, hasta el punto de que se trata de un valle que es una referencia cultural fundamental en Cantabria: muchas canciones, trajes y costumbres llevan el calificativo de ‘cabuérnigo’. Y es que tanto desde el punto de vista de la antropología física como de la lingüística, Cabuérniga constituye una comarca peculiar, con caracteres propios, y una de las más representativas del tipo medio de toda la región. Guarda como pocas las esencias de la etnografía y folclore de la región, conservando una gran riqueza mitológica y de leyendas tradicionales, tal y como se refleja en los libros de Manuel Llano.
Artesanía.
Otra tradición que se mantiene viva en este municipio es la artesanía de la madera, muy antigua y acreditada, tanto en la fabricación de carros y aperos de labranza (en el siglo XVII eran famosos los fabricantes de carros de Cabuérniga) como en albarcas, zapatitas o en los tornos, aleros y otros elementos arquitectónicos.
Las albarcas cabuérnigas, y especialmente las de Carmona, son una referencia de la creatividad artesana con una utilidad en el medio rural. Además de su carácter decorativo, fundamentalmente hoy en día, han sido y son calzado de todo tiempo para los habitantes de la comarca, sobre todo para los ganaderos y agricultores.
Traje típico.
La etnografía de un pueblo se manifiesta también en el atuendo típico de cada zona. Así, en Cabuérniga el hombre usaba con frecuencia pantalones, a veces con remontas y en ocasiones hasta con una boina, además del pañuelo al cuello. La mujer, por su parte, lleva amplia y vistosa pañoleta y pañuelo a la cabeza atado con los picos hacia arriba; además, viste también delantal. Ambos pueden llevar escarpines y albarcas.
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