Los únicos restos de arqueología industrial destacables en Villacarriedo son los de varios molinos edificados a orillas del río Pisueña. Un ejemplo se localiza en el barrio de la Riberilla, en Bárcena de Carriedo, otros dos en Abionzo y otro más en Santibáñez. El molino harinero de Santibáñez es, de entre todo el nutrido grupo de ingenios hidráulicos que poblaron nuestra región, dos veces centenario y posiblemente uno de los más grandes y sofisticados de Cantabria. Fue incluido en el Inventario General del Patrimonio Cultural de Cantabria en 2004.