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El territorio ocupado por el municipio de Villacarriedo carece de hallazgos arqueológicos conocidos que evidencien una ocupación prehistórica. Ni siquiera se tiene noticia de que los romanos ocupasen esta zona, ya que sus rutas principales pasaban bastante lejos de aquí.
La primera mención al valle de Carriedo de la que se tiene noticia data del año 968; aparece en la escritura de fundación del monasterio de San Martín de Aguilar de Campoo. En ella se constata que el conde Fernán González tenía posesiones en el territorio de Carrieto, que se encontraba entre los ríos Pas y Miera.
En esta época el valle ya formaba parte de la Merindad de las Asturias de Santillana. Con el desarrollo de los señoríos de abadengo los pequeños pueblos que habían ido surgiendo en torno a construcciones religiosas, cuyo resto más importante es una necrópolis altomedieval junto a la iglesia de Santa María de Tezanos, pasaron a depender del monasterio de Santa Cruz de Castañeda. Estos pequeños pueblos se agruparon en concejos, siendo la unidad superior el valle, que poseía una serie de bienes de uso común.
En el siglo XIV, con la pérdida de peso de los dominios de abadengo, el valle de Carriedo pasó a formar parte del señorío de los Manrique, puesto que Alfonso XI entregó estos territorios a su hijo don Tello, heredándolos después su bisnieta doña Aldonza, casada con Garci Fernández Manrique, que fue nombrado primer conde de Castañeda.
Sin embargo, el dominio del valle de Carriedo acabó en poder de la casa de la Vega y se vinculó por confirmación de Juan II de Castilla, en 1444, a Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana
Los campesinos del valle, que se consideraban gentes de behetría, demandaron, en 1495, al hijo del marqués de Santillana ante la Real Chancillería de Valladolid, por someter a vasallaje con métodos violentos a los carredanos, que además debían ir a pleitos a Santillana, teniendo que caminar para ello cinco leguas.
La resolución de esta demanda, conocida como el Pleito Viejo o el Pleito del Valle de Carriedo, devolvió a los habitantes de la zona su condición realenga y reconoció su derecho a poner alcaldes y jueces. En el año 1630 se creó la provincia de los Nueve Valles, de la que Carriedo formaba parte.
Durante la Edad Moderna una de las cofradías de correos a caballo del rey, bajo la advocación de Santa Ana, se componía casi exclusivamente de jinetes carredanos.
Al formarse los primeros ayuntamientos constitucionales el valle se dividió en cuatro: los lugares que hoy forman Villacarriedo estaban entonces divididos entre los municipios de Bárcena y Santibáñez, y pertenecían al partido judicial de Ontaneda. En 1835 tomó el nombre y los límites actuales, teniendo Villacarriedo la capitalidad del partido judicial. Posteriormente pasó a formar parte del partido judicial de Santander, para, a partir de 1992, quedar integrado en el de Medio Cudeyo.
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