La construcción más singular y significativa de esta conarca de Cantabria es la llamada cabaña pasiega. Esta peculiar edificación, que tiene su origen en la cultura pastoril de los Montes de Pas y en los modos de vida aparejados a ella. Estas cabañas típicas son un ejemplo de adaptación del hombre al entorno. Se trata de edificaciones de piedra y lastra dispuestas en parcelas individuales de tierra cercadas por muros de piedra y asociadas a una explotación ganadera itinerante que se difundió entre los siglos XVI y XVIII por las cabeceras de los ríos Pas y Miera, llegando a extenderse por el valle del Pisueña, Luena y parte de Soba. La explotación semitrashumante conllevaba una serie de traslados llamados ‘muda’, acometidos cuando era preciso buscar mejores pastos. Estas edificaciones proporcionaban no sólo cobijo a las reses, sino también vivienda a los pastores. Se trata de construcciones de planta rectangular con cimentación de piedra y muros de mampostería armados con barro, entramado de madera, tejado a dos aguas cubierto de lastras al cual se accede a través de una escalera exterior de piedra. Se dividen en dos partes: la superior, dedicada a pajar y vivienda propiamente dicha, y la inferior, destinada al ganado. Con el paso del tiempo, se desarrollan modelos más complejos de cabaña (llamada en estos casos vividora); en éstos, la escalera es sustituida por rústicas solanas de tablazón. En Vega de Pas se conserva un importante corpus de cabañas que refleja la evolución experimentada por este tipo de construcciones entre el siglo XVI y el XX. Entre las más antiguas cabe reseñar una localizada en Estallo que presenta un escudo de armas en la fachada que la data en el año 1518.
En Vega de Pas se localizan los restos de las complejo escolar inauguradas en 1910 y fundadas por el doctor Enrique Diego Madrazo. Se trata de un centro educativo pionero en España, que respondía al ideario del Regeneracionismo, incluyendo piscina, gimnasio, laboratorio, museo escolar... Las instalaciones se arruinaron tras la Guerra Civil. En 2003 fueron incluidas en el Inventario General del Patrimonio Cultural de Cantrabria.