En el año 1589 los molinos del valle de Toranzo se pusieron al servicio de la Corona y estuvieron dedicados a moler trigo para elaborar bizcocho, con el que abastecer las naves de la Armada. El popular bizcocho que se prepara en la actualidad poco tiene que ver con aquél, dieta básica del marino de la Edad Moderna, que consistía en una dura y seca torta de pan, cocida dos veces a fin de que se conservara.