Está documentada la existencia de una ferrería llamada de La Vega, en la localidad de Argomilla de Cayón, junto al cauce del Pisueña. La primera referencia se remonta al año 1403. A mediados del XVIII, fue comprada por el empresario Juan Fernández de Isla que trató de reparar las entonces deterioradas instalaciones. La última cita a la ferrería data se remonta al año 1784. Así mismo, es de reseñar el llamado puente del Diablo, incluido en el Inventario General del Patrimonio Cultural de Cantabria en 2005.