Durante la Edad Moderna el valle del Miera y su entorno estuvieron supeditados al funcionamiento de las fábricas de cañones de La Cavada. En el siglo XVIII, principios del XIX, se acometieron obras de gran envergadura. Entre las estructuras supervivientes se incluye la sillería de unas esclusas levantadas en La Concha y, sobre todo, un resbaladero de troncos construido en 1791 y localizado junto al portillo de Lunada, en el límite con Soba. Fue diseñado por el ingeniero austríaco Wolfongo Mucha. Consta de una base de casi un kilómetro (desaparecida en varios tramos), sobre la cual iba montado un canal de madera. Su finalidad era acelerar el transporte de troncos procedentes de La Rioja y Burgos a los Astilleros de Guarnizo y la Fábrica de Cañones de la Cavada, entonces dependiente del Ministerio de la Marina. A los pies de esta pasarela se encuentra la llamada ‘casa del Rey’, también conocida como ‘casa de la Pila’, de estilo neoclásico, que sirvió de almacén y servicio a los trabajadores del resbaladero. Ambos siguieron funcionando hasta el cese de actividades de la Fábrica de Cañones en 1834. El resbaladero fue incluido en 2003 en el Inventario del Inventario General del Patrimonio Cultural de Cantabria.