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Las actividades agropecuarias, y más concretamente el ganado de bovino, han constituido tradicionalmente y aún hoy suponen la base económica principal de sus vecinos, ocupando en la actualidad al 49,5% de su población activa. La calidad y cantidad de sus prados han proporcionado a sus habitantes durante años el alimento para sus animales. Sin embargo, aunque éste ha sido desde antiguo el pilar fundamental de la economía, la ganadería está en clara decadencia, situándose la cabaña actual alrededor de las 3.000 cabezas de ganado. Al existir el minifundio existen dificultades para salir de esa situación debido a la falta de medios económicos y a un futuro incierto para el sector primario por aquellas latitudes, donde la vaca de leche ha sido punto de referencia. Como consecuencia de la fragilidad de este sector, la práctica de la muda de familias y reses ha ido disminuyendo en importancia, siendo muy pocos los habitantes que aún la llevan a cabo. En sustitución de este sistema de aprovechamiento han ido predominando las explotaciones de ganado semiestabulado.
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