En Puente Viesgo pueden verse varias construcciones de interés, entre ellas las iglesias de San Nicolás (Las Presillas), San Vitores (Hijas), Santa María (Vargas), San Román (Aés), San Miguel (Puente Viesgo) y el santuario de la Virgen de Gracia (Aés).
El origen de San Nicolás, en Las Presillas, se remonta a la época altomedieval, según se deduce de un capitel prerrománico de tipo asturiano del siglo IX que fue localizado en su interior y en la actualidad se conserva en el Museo Regional de Prehistoria y Arqueología. Se trata de un templo de planta rectangular en la que se distribuyen longitudinalmente el ábside cuadrado y la nave de cuatro tramos, a la que se adosan dos capillas laterales formando un falso crucero. En el lado del evangelio se conserva una lápida en la cual consta cómo la capilla fue mandada hacer por Pedro Díaz de Zeballos el Neto y su mujer María Gutiérrez de Escalante en 1484 y cómo fue reedificada de nueva planta en 1764, 63 y 66 por Francisco Luis Joseph de Velasco Zeballos, el de la Rueda y Neto. Varios miembros de este linaje están enterrados en la iglesia (Juan de Ceballos, Jerónimo de Ceballos) y todavía pueden verse sus armas en distintos emplazamientos de la misma.
San Vitores de Hijas está documentada en el año 1505 en que una vecina de Oruña dona una quinta parte de la misma al monasterio de Monte Corbán. Custodia un lienzo de la imagen de origen mexicano de la Virgen de Guadalupe. Santa María de Vargas es un templo de origen medieval se considera que perteneció en parte a la Abadía de Santillana y consta que en 1553 contribuyó a levantar la capilla mayor de la colegial. En 1697 se hizo la capilla del lado del evangelio para albergar la imagen de Nuestra Señora del Rosario; en 1742 se capituló la construcción de la capilla mayor, la obra quedó a cargo de Juan Fernández.
San Román de Aés es una construcción de una nave levantada en sillería y mampostería con capilla mayor de crucería. Se alza sobre un templo anterior, el edificio actual empezó a construirse en 1645. Custodia un retablo barroco del siglo XVIII, dedicado a la Purísima; la imagen de San Román es barroca.
Del antiguo templo parroquial de San Miguel de Puente Viesgo, construido en el siglo XVII sobre otro anterior, solamente permanecen la torre y una capilla interior dedicada a San Miguel (está documentado en 1601). La iglesia actual es una obra iniciada en 1948 y terminada a principios de los sesenta con el patrocinio de la familia Ibáñez. Es una edificación en estilo neorrománico con planta rectangular, tres naves y ábside semicircular. El tramo correspondiente al crucero se corona con una cúpula sobre trompas similar a la de San Martín de Frómista, monumento emblemático del románico castellano, que a su vez tiene un reflejo más cercano en las colegiatas de Santillana y Castañeda. La fachada principal, en el lado norte, presenta una portada con arquivoltas, adelantada sobre el hastial flanqueado por torres semicirculares, recordando a la citada iglesia palentina. Las columnas llevan estatuas que recuerdan a los profetas del Pórtico de la Gloria de Santiago y a los apóstoles de la Cámara Santa de Oviedo. Sin embargo, la puerta habitual de ingreso es la situada en el muro oeste, frente al pueblo, resultando mucho más sencilla en su fábrica. La decoración interior se concentra en el ábside con un friso escultórico del apostolado y en los capiteles de los pilares, que registran temas tomados de los principales monumentos románicos. Resulta destacable también un Cristo en piedra, obra de Jesús Otero, situado en la capilla bautismal.
El santuario de la Virgen de Gracia situado en un paraje alejado de la localidad de Aés. Fue edificado a fines del siglo XVI en piedra de mampostería y con sillería en los contrafuertes, cercos en los vanos y fachada principal con espadaña. A principios del XVII sufrió un incendio que afectó también a la hospedería de peregrinos y romeros anexa, reconstruyéndose definitivamente en 1664. El edificio religioso consta de una planta rectangular, con nave de dos tramos, ábside y sacristía en la cabecera, que da paso al camarín de la Virgen. El retablo es una bella muestra de la escultura barroca de principios del siglo XVIII, con imaginería original, que representa a San Antonio, San Francisco y San Lorenzo, así como a la patrona del municipio, la Virgen de Gracia, situada en la hornacina central.
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