Museo etnográfico El hombre y el campo. Con el objetivo de conservar utensilios y piezas de naturaleza etnográfica y evitar así que cayeran en el olvido las formas de vida tradicionales, Carlos López d’Herf dedicó la mayor parte de su tiempo libre entre los años 1988 y 1997 a rescatar y adquirir los objetos que conforman esta colección. Fruto de esta iniciativa particular se creó en 1998 el ‘Museo Etnográfico El Hombre y el Campo’, ubicado en el pueblo de San Vicente de Toranzo. Los fondos, que en la actualidad superan el millar, son de muy diversa procedencia y antigüedad y tienen en común su origen y su utilidad agrícola y ganadera.
De este modo se han salvado de su desaparición a instrumentos y aperos abandonados al incorporarse las máquinas y los nuevos métodos de cultivo y trabajo en el campo. En la exhibición se pueden encontrar desde piezas de gran tamaño relacionadas con el transporte y el trabajo en el campo (carros, arados, sayadoras, sembradoras, etc.), hasta útiles empleados en los procesos de elaboración del queso y la mantequilla, utensilios relacionados con la apicultura, herramientas procedentes de la industria metalúrgica tradicional y de la transformación del cáñamo, el lino y la lana, etc.
Antiguas costumbres. El nombre del barrio Sel del Tojo evoca las antiguas costumbres pastoriles montañesas, ya que los seles eran lugares cercados en redondo al aire libre para la recogida del ganado vacuno no estabulado, principalmente para pernoctar. Por lo general, estaban dispuestos en torno a un mojón central, un árbol o una especie de ara de piedra, a la que era habitual que se le prendiese fuego para alejar así a los lobos y las alimañas durante la noche. Este procedimiento era muy habitual en la orilla izquierda del Pas.
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