En el municipio de Castañeda se encuentra uno de los edificios más destacados del románico en la región: la Colegiata de Santa Cruz, localizada en el núcleo de Socobio y declarada Monumento Nacional en 1930. Su origen se sitúa en una fecha anterior a principios del siglo XII, (la primera referencia al mismo aparece en un documento del Cartulario de Santa María del Puerto fechado en 1103). Se estima que en la segunda mitad del siglo XIV, pasó a manos del conde don Tello y más tarde a los Manrique, quedando adscrita en 1541 a la Colegiata de Aguilar de Campoo. De su historia poco más se sabe, pues los cuatro incendios sufridos en los años 1560, 1721, 1804 y 1807 acabaron sucesivamente con sus archivos documentales.
La construcción original presentaba planta de cruz latina, esto es, cabecera con tres ábsides, crucero y una nave, contando con una torre prismática (de las pocas que pueden verse en la comunidad autónoma), levantada en el ángulo del muro sur sobre planta cuadrada. Hacia el siglo XIII, el edificio fue ampliado con una nave transversal adosada en el lado norte del crucero, a la cual se abre una entrada de arcos apuntalados y capiteles en crochet. Siglos más tarde, entre 1703 y 1706 desapareció el ábside del lado de la Epístola consecuencia de la construcción de la capilla del Rosario y su sacristía, a instancias del capitán Juan de Fromesta Ceballos y Villegas.
La colegiata de Santa Cruz exhibe en sus muros un magnífico repertorio escultórico románico concentrado en capiteles y canecillos que muestran una variada iconografía animalística y de elementos vegetales. Entre los bienes muebles localizados en su interior son de reseñar dos Vírgenes con Niño de estilo gótico fechadas a principios del siglo XIII; el sepulcro del abad Munio González, del siglo XIV; el retablo mayor, realizado por Hernando de Malla en 1641; el retablo de la capilla de Juan de Frómesta, de estilo prechurrigueresco, atribuible al taller de Siete Villas y realizado a finales del XVII, principios del XVIII; y el retablo colateral de la capilla del evangelio, de principios del XVIII, también considerado obra de los maestros de Siete Villas.
Cerca de la Colegiata, junto al río Pisueña, se conserva una rústica cruz de piedra del siglo XVII, que reconstruía una cruz anterior. Por otro lado, hay que destacar la iglesia barroca de la Cueva del siglo XVII, reformada posteriormente. Sólo tiene bóveda en el presbiterio y de su interior destaca el retablo salomónico del siglo XVIII.
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