En este municipio abundan las casas edificadas durante la Edad Moderna. Entre ellas se cuentan la de la familia Landeras, en el barrio de Llatazos, con una fachada, de mediados del XVI, que reúne numerosos detalles platerescos; la casa del Contador Juan Villanueva Palacio, en el barrio del Noval, ejecutada a mediados del XVII por los maestros locales de cantería Pedro de Llanderal de Rocillo y Andrés del Llanderal; la casa del arco, en el lugar de Hazas, levantada para la familia Collado a comienzos del XVI y reformada a comienzos del XVIII; y la casa de Fol, también en Hazas, compuesta por una serie de bloques, el principal, situado en el extremo izquierdo y dominado por una torre semicircular con un mirador, fue construido en la segunda mitad del XVIII. También de interés son la casa del Marqués de Albo, del XVI y reformada en el XVIII; la casa de Carlos Pérez de Bolde, levantada en el siglo XVIII y trasladada desde el sitio de Bolde al de los Campizos, en la Iseca Vieja; la casa de Miguel Antonio Gutiérrez de Villaviad, en el barrio de Villaviad, levantada a comienzos del XVI y reconstruida en 1780; y la casa de Llanderal, en el barrio de La Portilla, mandada reconstruir en torno al 1800, por Peregrino de Llanderal González de Haro.
El valle acoge también singulares residencias decimonónicas. Destacan las que pertenecieron a la familia de los Avendaño, benefactores de la localidad. Una de ellas se yergue en el barrio de Iseca Vieja, data de comienzos del siglo XVIII, fue ampliada y reformada a mediados del XIX por Miguel de Avendaño Pérez. Otra se encuentra en el barrio de Hazas y también parte de otro bloque del XVIII; en este caso, la reforma fue ordenada por Miguel de Avendaño López en 1900 y consistió en la construcción de dos nuevos pisos. Por último reseñar dos bloques edificados en el XIX y situados en en el barrio de la Mollaneda, uno de ellos fechado en 1866 y el otro construido en 1891 por José María Pérez de Avendaño.
Entre los edificios públicos del cambio del XIX al XX destacan el ayuntamiento, edificado a comienzos del siglo XX, y las escuelas de Liendo, fundados por Peregrino de Avendaño López.
Por último reseñar varios monumentos que pueden verse en Liendo: la estatua de Luis María de Avendaño y López, obra de J. Montserrat, realizada en 1902; el busto dedicado a José Bravo Gonzalo y la estatua sedente de Santurnino Candina Campillo, los dos del escultor Manuel Cacicedo.
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