El elemento más singular del patrimonio industrial y del hierro de Castro Urdiales es el embarcadero de mineral en voladizo de la playa de Dícido, en Mioño. Consiste en una plataforma de hierro, apoyada sobre un pilote de piedra. Fue construida en 1938 y sustituyó a una anterior de finales del XIX, destruida durante la Guerra Civil. Otros vestigios del pasado minero del municipio son las infraestructuras del tren minero de Castro-Alén o los restos de las explotaciones que pueden verse todavía en la ladera del pico de la Concepción, en el barrio de Manzanal de Ontón.
También a este apartado de arquitectura industrial y del hierro pertenecen varios de los proyectos públicos de Eladio Laredo, como los depósitos de agua de Sámano, levantados en 1899, en estilo neomudéjar; el kiosko de música de La Barrera, fechado en 1900; o el ya mencionado mercado de abastos de Castro Urdiales, de 1908.
Hay que destacar, por otro lado, el conjunto de obras de ingeniería integradas en el tramo de Autovía del Cantábrico, la A-8, que recorre Castro Urdiales y salva una accidentada orografía (la inauguración de los 78 kilómetros que separan Santander de El Haya tuvo lugar en 1995). Entre estas estructuras se cuentan los túneles paralelos que atraviesan el macizo calizo del monte Cerredo, de 800 y 810 m de longitud, así como el viaducto de Ontón.
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