Poblado minero de La Florida. La explotación minera, que representó una interesante actividad económica en el siglo XIX, se concentró en el pasado en el aprovechamiento de los minerales complejos de cinc y plomo del macizo de La Florida. Los restos heredados de dicha función han dado lugar a este conjunto de notable interés arqueológico-industrial. La Florida representa el punto de más antigua explotación, como lo atestiguan las abundantes labores superficiales, a cielo abierto, y los vestigios ruinosos del poblado minero existente en la zona. Además, también la mina de Cereceo y de Lacuerre fueron testigos de dicha actividad, al igual que el lugar conocido como Plaza del Monte, donde pueden observarse restos de la bocamina, del foso, de los pobres edificios destinados a economato y viviendas y, sobre todo, del lavadero y de un magnífico horno de calcinación.
Molinos y pozos salados. Los restos de pozos salados de Treceño y Caviedes prueban la existencia de actividad de extracción y elaboración de la sal a fuego. El apartado de arqueología industrial se completa con los diferentes molinos conservados, como el del barrio de La Vega, en Roiz, el único de la zona en funcionamiento; el de Bustriguado, rehabilitado como vivienda, aunque conserva la maquinaria, al igual que el molino Bustillo, en el barrio de Las Cuevas. El otro molino localizado en este último barrio ha sido rehabilitado como Museo de los Molinos y acoge la sede del Grupo de Acción Local Saja-Nansa. Los restos de molinos se extienden al núcleo de Treceño. Así, entre La Plaza y Requejo se encuentra uno de ellos, utilizado como pajar, de la misma forma que en el camino hacia San Vicente del Monte se halla otro, en regular estado de conservación.
|