El núcleo urbano de Comillas ofrece una interesante simbiosis al fusionar una arquitectura de carácter señorial con algunos de los más interesantes ejemplos de arquitectura finisecular de Cantabria, entre los cuales sobresale el conjunto que componen el palacio de Sobrellano, el Capricho de Gaudí y la Universidad Pontificia , los tres erigidos bajo el mecenazgo de los marqueses de Comillas. El valor artístico de la localidad llevó a declararla Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico en 1985.
El patrimonio arquitectónico de la Edad Moderna es de gran riqueza e incluye numerosos bloques influidos por las construcciones de Santillana del Mar y relacionadas con otras contemporáneas levantadas en Santander. Entre los ejemplos singulares de este periodo es de destacar la Casa Consistorial, levantada hacia 1775 sobre la ermita de San Juan, siguiendo un esquema de soportal con arcos de medio punto y ventanas abiertas a un gran balcón corrido. También hay que reseñar la casa de Gómez de la Reguera y María del Pomar, erigida hacia 1726; la casa rectoral, construida hacia 1770; y la casa del arzobispo de Lima Juan Domingo González de la Reguera fechada en 1794 y obra del maestro Cosme Antonio de Bustamante, que fue a partir de 1802 sede del Real Seminario Cántabro.
El conjunto de edificaciones erigidas en Comillas en el tránsito del siglo XIX al XX ofrece la posibilidad de observar en un marco espacial relativamente reducido la gestación y posterior eclosión del modernismo catalán. El punto de partida de la oleada constructiva que se produjo en este tiempo lo viene a marcar la realización de una serie de planos para el panteón de la familia López marqueses de Comillas desde 1878 que firma el arquitecto catalán Oriol Mestres en el verano 1875. El fallecimiento del primogénito, Antonio López Bru, y poco después de su hermana, María Luisa, aceleró la decisión de hacer erigir un conjunto compuesto por el panteón familiar y palacio en la finca de Sobrellano. El proyecto fue encargado por el primer marqués, Antonio López, al arquitecto Joan Martorell i Montells se conocen unos planos fechados hacia 1878 en los cuales ambos edificios aparecen comunicados por una galería de arcos apuntados. El comienzo de las obras de la capilla se sitúa a finales de 1880, principios de 1881, actuando como delegado el arquitecto Camilo Oliveras Jensana. Concebido como una pequeña catedral gótica, Joan Martorell manejó modelos centroeuropeos y se dejó influir por el gótico inglés. El templo se organiza en dos niveles: la capilla, de nave única cerrada por una galería calada de planta poligonal, en el superior, y el panteón, en el inferior. El panteón alberga los monumentos funerarios de la familia. Completan el repertorio decorativo de la capilla un sitial, dos reclinatorios y varios bancos diseñados por Gaudí.
El templo, fue inaugurado el 28 de agosto de 1881 durante una visita de Alfonso XII y su esposa María Cristina y un año más tarde se iniciaron las obras en el palacio, dirigidas por el arquitecto Cristóbal Cascante, que concluyeron en 1888. El edificio se eleva 20 metros y ocupa una superficie de 1.500 metros cuadrados. Se abre al norte por un pórtico adelantado coronado por una galería de columnillas, que rematan arcos polilobulados con aires de gótico veneciano y se despliega a ambos lados de la fachada. La decoración escultórica se limita al emblema del marquesado de Comillas y a dos figuras alegóricas “El comercio” y “La navegación” obra de Juan Roig Soler. El conjunto está rodeado por una extraordinaria finca donde se pueden contemplar árboles centenarios, de gran porte y monumental presencia, como encinas, tuliperos de Virginia, castaños de indias, tilos, magnolias, acacias, arces, olmos, araucarias, hayas, robles…
El palacio custodia numerosos elementos de arte mueble de interés, entre ellos las vidrieras, obra del taller de Eudal Amigó y las chimeneas diseñadas por Cristóbal Cascante, que incorporan exuberantes motivos modernistas, o los retratos de varios de los miembros de la familia de los marqueses. En el centro de la mansión se encuentra el Gran Salón (salón de recibimiento) en cuyo lateral, entre dos sitiales obra de Françesc Vidal i Javellí, puede verse un tríptico con pinturas de Antonio Utrillo Viadera y esculturas de Joseph Llimona Bruguera regalo del Cercle de Sant Lluc a Claudio López Bru, que toma por motivo principal la peregrinación de obreros a Roma que organizara el marqués. Las paredes superiores de la estancia están recorridas a modo de friso por la serie de pinturas ejecutadas entre 1889 y 1892 por Eduard Llorens Masdeu con los temas: Parada de buques de la Trasatlántica que tuvo lugar el 26 de agosto de 1881 frente a Comillas, Embarque de voluntarios catalanes hacia la guerra de Cuba en los barcos de Antonio López y López, Bendición de la Capilla-Panteón y Procesión en la inauguración del Seminario, 1887. Por último es de reseñar que el palacio custodia una colección etnográfica compuesta de objetos traídos de Cuba y Filipinas, ubicada en una pieza que en el pasado acogiera el llamado Museo Cantábrico, uno de los precursores del Museo de Aqueología y Prehistoria de Cantabria.
El Palacio, la capilla y la finca fueron vendidos a la Diputación Provincial de Cantabria en 1985 por su último propietario, el cuarto marqués de Comillas, Alfonso Güell y Martos. El escaso mobiliario que custodia en la actualidad fue traido de Madrid por el guardia de la finca, Amalio Gutiérrez. El palacio, la capilla-panteón y el parque fueron declarados Bien de Interés Cultural en 2002.
En Comillas también se encuentra una pieza arquitectónica de proyección internacional y de gran originalidad: Capricho de Gaudí. La ‘Villa Quijano’, como se la conoció en un principio, es un palacete dominado por el exotismo. Máximo Díaz de Quijano, su promotor, concibió su casa como un palacete oriental que expresase la imagen arquitectónica de España y rindiese un homenaje al pasado árabe. El diseño lo dejó en manos del entonces joven arquitecto catalán Antonio Gaudí, encargándose de la dirección de las obras Cristóbal Cascante En su rico repertorio decorativo, El Capricho, iniciado en 1883 y declarado Bien de Interés Cultural en 1969, combina y adapta formas y elementos hispano-árabes (como la azulejería, el ladrillo visto o la citada torre cilíndrica totalmente revestida con el repetido adorno cerámico de la flor de girasol) con motivos neogóticos y una profusa utilización del hierro en las decoraciones, en búsqueda de una ornamentación totalmente nueva.
Por otra parte, Cristóbal Cascante también realizó personalmente otros proyectos para Comillas: la dirección del Seminario de Comillas, la estatua del marqués de Comillas (1884) y el Santo Hospital (1885). Los dos primeros fueron retomados a su muerte por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner. Del Hospital de Comillas no se han conservado los planos y el edificio ha sido muy desvirtuado, aunque sí recuerda al palacio por su fachada con galería, con el pórtico sobre el que se levanta la capilla, un patio central y cuatro cuerpos que flanquean los ángulos. Montaner es también autor de otras dos obras en la villa: la reforma del cementerio (1893) y la fuente de los Tres Caños (1899), en agradecimiento a las obras de traída de aguas por parte de Joaquín del Piélago, de aire marcadamente modernista.
Otros edificios a reseñar de la Comillas del XIX al XX son ‘La Coteruca’, erigida sobre un alto a modo de castillo, entre 1870 y 1871, siguiendo un proyecto venido de Francia; la finca de Ocejo, primitiva casa del marqués de Comillas, levantada en el siglo XIX, que cuenta con un mirador atribuido a Cristóbal Cascante; y el ‘Chalet del Duque Almodóvar del Río’, del arquitecto jerezano Francisco Hernández-Rubio, levantado en el prado San José entre 1899 y 1902, siguiendo modelos de las residencias inglesas.
En cuanto a la arquitectura contemporánea, Comillas cuenta con las interesantes ‘Casa Sert’ (1923) y ‘Casa Olano’ (1957). La primera, situada en la ladera de la Universidad, fue levantada para la familia Sert sobre un proyecto del arquitecto Olasagasti. Sigue el ejemplo de los caseríos vascos y contó con la intervención del pintor J.M. Sert para la decoración de las pinturas de la capilla. La Casa Olano se encuentra en La Rabia, es obra de José Antonio Coderch de Sentmenat y Manuel Valls Gadea (en la dirección de obras intervino Ricardo Lorenzo) y adapta el estilo internacional a los condicionantes regionales.
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