Destaca el conjunto de Dobres y el barrio de Cucayo, que, ubicado en un entorno natural privilegiado. Entre los bloques que lo componen se cuentan varios ejemplos de viviendas representativas de Liébana, así como dos casas singulares ornadas con escudos de armas: una de ellas con las de Bedoya, Corral y Salceda; la otra con las de Salceda. En otros lugares del municipio se localizan otras casas blasonadas, así en Vada se puede ver una con las armas de Bustamante, Lama y Cossío; en Vega de Liébana otra con las armas de Vega y otra con la de Salceda y Berdeja..
Una singular casona-fortaleza se levanta en el pueblo de Valmeo, la de los Colmenares, que debió de jugar desde la época medieval una función eminentemente defensiva. También, después de pasar La Vega, se pueden ver los restos de la casa-torre de Orejón de la Lama, aún con retazos originales de su construcción.
Por otra parte, cerca del pueblo de Bores se alzan las torres de Campo, dos fortificaciones medievales que parece ser las mandó construir el marqués de Santillana, Íñigo López de Mendoza, en el siglo XV. Se sabe que estas torres pertenecieron a los Mendoza y que en 1624 eran propiedad de García Sánchez de Campo de la Lama. En la actualidad permanecen prácticamente abandonadas.
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