Tresviso conserva una arquitectura popular muy sencilla pero con un cierto interés etnológico y adaptada a un entorno de montaña. Se trata de construcciones austeras que utilizan la piedra, la madera y la teja como materiales básicos. Desde los últimos años del siglo XX el fenómeno turístico ha dado paso a la aparición de nuevas tipologías que rompen la coherencia del caserío, ya que no están acordes con las características tradicionales de las construcciones de la zona.