En este apartado ha de reseñarse el puente de Casasola, Bien de Interés Local declarado en 2004, cuyas características llevan a fecharlo en época bajomedieval o moderna, pudiendo haber estado vinculado al pequeño puente del Argañal, en las cercanías de San Martín de Hoyos del siglo XVIII.
Valdeolea acoge dos emblemáticas obras de ingeniería ferroviaria: las líneas Alar-Santander (1857-1868) y Bilbao-La Robla (1894), que atraviesan y hacen de Mataporquera un importante nudo de comunicaciones. El Ferrocarril de la Robla (atraviesa los municipios cántabros de Las Rozas de Valdearroyo, Valdeprado del Río y Valdeolea). La línea une Bilbao y León, salvando una distancia de 339 km. Su origen se remonta a 1890, cuando un grupo de industriales vascos constituyó la Compañía del Ferrocarril Hullero de La Robla a Valmaseda siguiendo un proyecto concebido por el ingeniero de minas Mariano Zuaznavar para enlazar todas las cuencas mineras. Se inauguró en 1894 con un recorrido de 284 km, que más tarde, en 1923, se ampliaron a 339 km con la inauguración del Ferrocarril León-Matallana. La línea servía para transportar carbón desde las cuencas mineras leonesas y palentinas hasta los centros siderúrgicos del Nervión. Después de conocer un importante tráfico de mercancías entró en una fase de abandono progresivo, pasó a ser explotado por FEVE en 1972. En 1991 se cerró parcialmente al paso de convoyes de viajeros. A lo largo de la década de los noventa se llevaron a cabo diversas actuaciones de mejora y modernización de las infraestructuras y de la línea que condujeron al restablecimiento del servicio de viajeros en la totalidad de la línea el 19 de mayo de 2003.
La línea Alar del Rey-Santander parte de un proyecto se gestó en 1844, encargándose de la traza el ingeniero Juan Rafo. No fue, sin embargo, iniciado hasta 1852, inaugurándose la primera parte, entre Reinosa y Alar del Rey, en 1857. La segunda fase entre Santander y Bárcena se ejecutó entre 1858 y 1860. Quedó pendiente ejecutar el tramo entre Bárcena y la capital campurriana, que atravesaba los municipios de Santiurde y Pesquera e implicaba superar un desnivel de 600 m. El transcurso de los años y los progresos técnicos llevaron a abandonar las propuestas realizadas por Rafo y finalmente se acometió la obra sobre un plan del ingeniero Cayetano González. El eje fue terminado en 1868. La línea fue mejorada tras su integración en Renfe (1941), completamente electrificada entre 1950 y 1960 y renovada, sustituyéndose las traviesas de madera por otras de hormigón entre 1970 y 1975.
En la localidad de Mataporquera se conserva la locomotora de vapor Begoña, incluidas en el Inventario del Patrimonio General del Patrimonio Cultural de Cantabria en 2003. Está prevista la rehabilitación de una serie de dependencias ferroviarias cedidas por FEVE como museo del ferrocarril de Cantabria. Así mismo son de destacar los vestigios de la empresa FERRONOR y las viviendas que conforman el barrio asociado a dicha empresa.
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