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En la margen oriental del río Camesa del municipio de Valdeolea, se han localizado ocho menhires. Se trata de grandes bloques de arenisca cuyas alturas varían entre el metro y medio y los cinco metros. En cuanto a su datación, se plantean dos hipótesis, según una de ellas fueron erigidos en el Neolítico, la segunda apuesta por considerarlos hitos terminales romanos. Los megalitos portan los nombres de El cañón en el paraje de Piedrahita de 3,68 m (sobresalen 2,55); El Peñuco en Mandafril, de 4 m ( sobresalen 2,75); El Cabezudo, en Las Quintanillas de 4,85 m (sobresalen 3,85); La Llaneda en La Cuadra de 3,78 m; La Puentecilla de 2,35 m (sobresalen 1,80); La Matorra I y II, de camino a Casasola de 1,60 m (a ras de suelo) y 2,20 m (1,80 visibles); y Peñahincada, en Los Juncales, de 3 m (2,20 m visibles). En la actualidad existe un recorrido guiado que organiza su visita. En cuanto a la Protohistoria, son de señalar los yacimientos de monte Ornedo, declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica en 2002, en el Castrillo del Haya, un complejo yacimiento sobre se superponen estructuras castreñas, romanas y medievales.

De época romana, sobresalen los vestigios del yacimiento de Camesa-Rebolledo , declarado Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica en 2001. Los restos fueron descubiertos en 1980, en un lugar conocido como El Conventón. En la década de los ochenta se realizaron diversas excavaciones que sacaron a la luz restos de épocas romana y medieval. Los más antiguos fueron identificados en un primer momento como propios de una casa o villa que habría estado habitada entre la primera mitad del siglo I y mediados del siglo III, beneficiándose de su posición cercana a la calzada romana que unía Pisoraca (Herrera de Pisuerga) y Portus Blendium (Suances). El conjunto abarca unas dimensiones de 18 por 30 metros y en él destaca la llamada rotonda, una estancia circular de cinco metros de diámetro que conserva paramentos de hasta dos metros de altura cuya tipología ha llevado a pensar que se trata de un complejo termal en el cual dicha sala habría cumplido las funciones de apoditerium. A partir de finales del siglo VI las ruinas romanas acogieron una necrópolis cristiana en el que los investigadores han distinguido dos momentos un primero caracterizado por el uso de las tumbas de fosa abiertas en un eje noreste-sureste (VI-VII) y un segundo en el que se suceden las tumbas de lajas y sarcófagos orientadas de este a oeste (VIII-XI). Los enterramientos de esta etapa se articulan en torno a una ermita cuyos restos han sido también excavados. Se trata de una construcción de una sola planta con una capilla cuya tipología se corresponde con otras similares levantadas entre los siglos VIII y X. Así mismo también es de señalar que en el area conocida como Los Trigales, a las afueras de Camesa se encuentran los restos de otras construcciones romanas, se trata de un plano de habitaciones rectangulares unidas por un muro de cierre de 90 m, los materiales encontrados llevan a datar estos restos en los siglos II y III. .

En cuanto a arqueología romana también ha de destacarse que se conserva un lienzo de calzada en La Quintana mide 22,3 m de longitud y tiene una anchura que oscila entre los 3,2 m en el tramo recto y 4,5 m en una zona de curva. Por su relevancia histórica, ha de resaltarse que en distintos parajes de Valdeolea se han localizado una serie de 16 términos augustales que servían para separar el territorio civil asignado a Iuliobriga o ager Iuliobrigensis y a los prados de la Legio IIII o prata legionis. Este conjunto de epígrafes porta el texto TER(minus) AVGVST(alis) DIVIDIT PRAT(a) LEG(ionis) IIII ET AGRVM IVLOBRIG(ensium).

En cuanto a la arqueología medieval, han de señalarse la serie de estelas recuperadas de la necrópolis de Campo la Puerta en las Henestrosas de las Quintanillas, la necrópolis de Santa María de las Henestrosas y, sobre todo, el yacimiento más interesante es el llamado Torrejón de las Henestrosas, que se extiende sobre una pequeña elevación en Las Henestrosas de las Quintanillas. Los restos abarcan aproximadamente 1.400 m2 y están compuestos por una casa noble con una torre adosada, protegida por una cerca, un foso y un contrafoso. En este paraje se han localizado monedas de los siglos XIII y XIV, fragmentos de armas y otros objetos metálicos (ornamentales y útiles) así como numerosas piezas cerámicas, una pequeña parte esmaltada con reflejos metálicos procedente de Manises y datada hacia 1330. El torreón perteneció a Gonzalo González de Lucio y resultó destruido por orden del rey Pedro I de Castilla en respuesta a una traición perpetrada por el noble.

 

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Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies