El manantial de Aldea de Ebro. Existió en Aldea de Ebro un pequeño establecimiento balneario surgido en torno a un manantial conocido ya en 1875, que sobrevivió hasta principios del siglo XX. El complejo contaba con una bolera y un parque y estaba formado por una galería de baños con varios espacios dotados con bañeras y otro destinado a los huéspedes. Sus aguas eran claras y su sabor ligeramente dulce y olor a hidrógeno sulfurado.
Carnavales. En el pasado se festejaban en Los Carabeos dos jornadas distintas: el domingo anterior al miércoles de ceniza, llamado domingo gordo, y el martes siguiente, o día de San Antruido. El primer día los participantes se dedicaban a pedir por las casas con los que preparaban una cena y el segundo formaban comparsas que entonaban coplas satíricas. En ambas ocasiones intervenían danzando los «zamarrones»: jóvenes disfrazados con caretas y ropajes blancos, adornados con detalles de colores que portaban campanos atados a la cintura, un vergajo de cuero y una pértiga con la que se ayudaban a desplazarse.