Los carreteros. La construcción del camino real entre Santander y Reinosa a mediados del siglo XVIII, abrió las puertas al transporte en carros por el corredor del Besaya, limitado hasta entonces a las caballerías.
El largo lapso de tiempo que tardó en construirse la línea de ferrocarril entre Reinosa y Bárcena, permitió el desarrollo y supervivencia de los carreteros dedicados al transporte en el entorno de Santiurde hasta el último tercio del siglo XIX. En Lantueno, distribuían la harina de las fábricas construidas en las orillas del Besaya y, en particular, se ocupaban de hacer llegar y vender aperos de labranza en las ferias y mercados castellanos, trayendo a su regreso cereales, hortalizas y vino.
Además de este comercio dirigido hacia la Meseta castellana que tenía lugar en los meses de junio y julio, a lo largo de la estación de otoño se practicaban regularmente intercambios en los cercanos valles de Cabuérniga y con el norte de Burgos.
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