En este apartado ha de reseñarse una de las principales obras de ingeniería acometidas en Cantabria en la Edad Moderna: el Camino Real Santander-Burgos siguiendo el corredor del Besaya, una obra cuyo trazado atravesaba la villa de Reinosa y vino a marcar decisivamente la marcha de su economía y la del resto de la comarca de Campoo. El camino se basó en un proyecto del ingeniero Sebastián Rodolphe; su ejecución fue aprobada en 1748 y corrió a cargo de los maestros de obra Marcos de Vierna e Hilario Alfonso de Jorganes. Partía de la vía tradicional, mejorada en 1590; la vía construida medía 28 pies de ancho (21 el camino, flanqueado por 3,5 de pared). El tramo que discurre entre Santander y Reinosa fue concluido en 1753 y supuso la apertura de, entre otras, la llamada ‘ruta de las harinas’ que condujo al despegue comercial de Santander y la zona Reinosa y su entorno inmediato. En 1787, el Real Consulado de Santander se hizo cargo de este trayecto. Sobre este camino se levantó en el siglo XX la N-611, que atravesaba Reinosa hasta la conclusión de una circunvalación que más tarde ha venido a sustituir la Autovía de Meseta.
La construcción del Camino Real en el siglo XVIII condujo a una gran transformación urbanística de Reinosa, cuyos edificios siguen básicamente el trazado que éste marca. Todavía sobrevive la principal infraestructura viaria que se construyó en aquel entonces en la villa: el Puente de Carlos III sobre el Ebro. Esta pasarela es un elemento esencial del paisaje urbanístico de la villa, ya que articula las comunicaciones entre los dos sectores en los que el río divide a esta ciudad. Se trata de un robusto puente de piedra de tipo bóveda con una longitud total de 26,4 m. En esta misma época se data otra obra de ingeniería de importancia para Reinosa: la fuente de La Aurora, situada junto a la ermita de San Roque, encargada de abastecer de agua a la población hasta 1910.
La pujanza de esta ruta como vía de transporte del cereal castellano a la costa supuso la apertura de numerosos molinos a lo largo de la misma. En el casco urbano de Reinosa llegaron a entrar en funcionamiento seis molinos de los cuales ha sobrevivido uno de ellos. Se trata del molino de Obeso (antiguo molino de San Esteban), cuyo origen se remonta al siglo XIX, si bien fue rehabilitado en los últimos años del pasado siglo XX sobre un proyecto de Fernando Gutiérrez Polanco y Emeterio Díez y alberga en la actualidad las oficinas del Instituto Nacional de Empleo.
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