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Si la construcción del Camino Real fue uno de los hitos que estimuló el desarrollo económico de la villa en el siglo XVIII, prolongándose durante la centuria siguiente, la instalación de la industria Sociedad Española de Construcción Naval, a comienzos del siglo XX (1918), constituyó un serio revulsivo que desencadenó un crecimiento poblacional notable y dio el empuje necesario para abrir una época de prosperidad y modernización en Reinosa. Atrás quedaba la imagen de villa artesanal y veraniega, que a partir de entonces adquirió un aspecto nuevo. El municipio comenzó a urbanizarse y a crecer también a lo ancho. Aunque se planteó en un principio el problema de la vivienda, pronto comenzó un periodo de auge para el sector de la construcción y un evidente desarrollo también del comercio. De esta forma, a comienzos del siglo XX la villa es ya un núcleo económico relevante, lo que propició que obtuviese el título de ciudad en 1927.
Junto a la Naval, también se asentaron otras empresas que complementaron el sector de la construcción naval y los ferrocarriles y que impulsaron la economía local. Entre estas fábricas figuran la Farga, desgajada de la Naval en 1933, y la Compañía Nacional de Maquinaria Eléctrica Cenemesa, fundada en 1930. Un acontecimiento que marcó el devenir de la economía del municipio fue el expediente de desempleo, con 463 excedentes, presentado por Forjas y Aceros en 1987. Este recorte de plantilla derivó en duros enfrentamientos entre los trabajadores y las fuerzas de seguridad del Estado por las calles de Reinosa, que se saldaron con un muerto y decenas de heridos. Hoy en día, tras la crisis iniciada a finales de los años ochenta, las empresas de Sidenor antigua Naval y Forjas , Cantarey antigua Cenemesa y ABB, junto a Cuétara, instalada en 1951, y Columbia Cintas de Impresión, continúan siendo un soporte económico principal. Sin embargo, la pérdida de capacidad laboral ha sido directamente proporcional al progresivo descenso de población que viene registrando el municipio.
La evolución económica de Reinosa pivota desde hace décadas, por tanto, en torno al sector industrial, que en la actualidad representa el 31,2% de la población activa.
Una de las últimas factorías desaparecidas fue la de Alfacel, que tras el anuncio de su cierre en abril de 2001 despidió a todos sus empleados, ex trabajadores de antigua ABB, hoy Cantarey. Precisamente, los problemas financieros que en los últimos tiempos afrontaba esta sociedad, dedicada a la fabricación de motores para generadores eólicos, quedaron resueltos en 2002 al pasar a manos del grupo industrial Gamesa.
Por otra parte, el polígono industrial de ‘La Vega’, situado hace más de una década al sureste de la ciudad en una llanura aluvial por cuyos límites discurren los tres ríos del municipio (Híjar, Ebro e Izarilla), ha contribuido sólo parcialmente a superar el parón económico que vivió la ciudad tras la crisis de su principal generador de empleo, Sidenor. La instalación en él de nuevas empresas está creando en la ciudad grandes expectativas de cara a la recuperación y a la promoción industrial del municipio. Entre los planes de futuro previstos destaca la instalación de Anchoas y Productos del Cantábrico, S.L., una nueva fábrica del grupo Holdeker que desarrolla un producto en forma de análogos y sucedáneos de anchoa.
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