La comarca de Campoo cuenta con una importante arquitectura religiosa románica del cual son de destacar la Colegiata de San Pedro (Cervatos), Santa María (Retortillo) y San Cipriano (Bolmir).
La Colegiata de San Pedro de Cervatos es una de las iglesias románicas más célebres de Cantabria. Data del siglo XII, fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional el 6 de agosto de 1895, convirtiéndose en la primera de Cantabria en conseguir este reconocimiento. Dos inscripciones con fechas, conservadas en los sillares del muro sur, permiten ubicar cronológicamente las fases de su construcción. Así, en un primer momento se edificó la iglesia de una sola nave, con su ábside y puerta, en el año 1129, y después, en 1199, se levantó la torre prismática de tres cuerpos.
Uno de los elementos más singulares del exterior de esta iglesia es la colección de capiteles y canecillos de tema erótico-pornográfico también presentes en otros templos románicos de la zona (Bolmir), que alcanzan en Cervatos verdadera maestría y hacen de esta iglesia un ejemplar único en su género. Según la interpretación más fantástica y anacrónica, acuñada en el siglo XIX, el carácter erótico de las figuras se debía a que la iglesia había sido en origen un templo dedicado a Príapo; las lecturas razonables son muy variadas, unas apuntan a que las imágenes son representaciones del pecado, otras a que son meras representaciones ultrarealistas del ser humano, otras apuntan a que se trata de imagenes dirigidas a excitar la reproducción de cara a repoblar las desiertas extensiones de la meseta. Asimismo, también es interesante la puerta que, excepcionalmente en el románico de Cantabria, lleva tímpano profusamente decorado (la decoración del dintel es producto de una restauración). En su interior, sobresale especialmente la zona del ábside, con arquerías ciegas que apoyan sobre capiteles decorados y el arco triunfal de grandes proporciones. El retablo de este templo se haya en la actualidad en Boecillo (Valladolid), del patrimonio mueble que custodia en la actualidad es de destacar una imagen de la virgen realizada conforme a los modelos castellanos, atribuida a un autor trasmerano, Felipe de los Cuetos, así como lel retablo de la Vera Cruz, cuya arquitectura parece obra de Antonio de la Flor (en 1686 informa de haberlo rematado), atribuyéndose la escultura a Felipe de los Cuetos.
Santa María de Retortillo se alza sobre las ruinas del foro de la ciudad romana de Julióbriga y de una necrópolis altomedieval de inhumación con tumbas de lajas y sarcófagos de piedra. Declarada Bien de Interés Cultural en 1993, esta iglesia consta de una sola nave y presenta añadidos posteriores a su estructura original, como la espadaña colocada sobre el hastial y la sacristía. De su interior destacan el ábside, con bóveda de cascarón, el arco triunfal apuntado, que se apoya en capiteles con una rica iconografía, y el presbiterio, que lleva una bóveda apuntada y sus paredes decoradas con arcos de medio punto, dos a cada lado, con sus correspondientes capiteles. Su origen se remonta al año 1200.
San Cipriano de Bolmir data del siglo XII. De pequeñas proporciones, es un templo de una nave, con portada abocinada de tres arquivoltas, ábside semicircular y espadaña que se prolonga por el hastial. Gran parte de las cornisas conservan canecillos variados en una línea erótica similar a la de la colegiata de Cervatos. Custodia un retablo colateral en el lado del evangelio obra del ensamblador reinosano Manuel García Bayllo, construido a mediados del siglo XVIII; en la capilla de Bartolomé Gutiérrez de Rebolledo, construida hacia 1615, se halla un retablo realizado a mediados del XVII.
El patrimonio religioso de estilo románico incluye también las iglesias de San Pantaleón (Cañeda), Santa Cruz (Fombellida), Santa Juliana (Aldueso) y la ermita de Santa Ana (siglo XIII), en Fresno del Río. De épocas posteriores siglos XVI, XVII y XVIII son los templos parroquiales de Aradillos, Celada Marlantes, Fontecha, Fresno del Río, Horna, Matamorosa, Nestares, Requejo y Villaescusa. San Miguel de Matamorosa custodia un retablo iniciado en 1618 por Pedro Gutiérrez de la Llanosa. San Pedro de Requejo alberga un retablo mayor realizado hacia 1785 por el ensamblador José de la Roza, que revela la influencia del churrigueresco del taller de Siete Villas, en el evangelio se hallan dos retablos colaterales, realizados en el último tercio del siglo XVII.
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