En Viérnoles se localiza la ferrería de La Rucha, documentada desde 1398. Fue entre los siglos XVI y XIX la segunda más importante de Cantabria. Perteneció a la casa de Guerra, apareciendo en el testamento de Gutierrez Pérez Guerra, fundador del mayorazgo de Guerra, y más tarde pasó a la familia de Velarde. En la Real Chancillería de Valladolid quedaron almacenados numerosos documentos, testimonio de los intercambios comerciales que sus dueños practicaron con Castilla-León, mediante el trueque del hierro por vino y cereales. Sus ruinas atestiguan la existencia de aquella floreciente empresa que quedó obsoleta con la llegada de la nueva tecnología y los altos hornos.
En cuanto a la arquitectura de la industrialización Torrelavega cuenta con interesantes ejemplos. Entre ellos es de destacar en particular el complejo de Solvay, cuya construcción se inició en 1904, conforme a un proyecto enviado desde Bélgica. Incluye tanto las infraestructuras fabriles como los bloques de vivienda y equipamiento de un poblado industrial (viviendas de trabajadores, viviendas de operarios y responsables de la fábrica, escuelas, iglesia...). Estilísticamente combina el ladrillo, siguiendo la tradición de las fábricas anglosajonas, con una ornamentación neomudéjar en puertas y ventanas. Otro ejemplo de arquitectura industrial importante es la Fábrica La Lechera, se encuentra sobre el solar de la fábrica textil del Duque del Infantado (1800) y fue en origen una azucarera (1898), transformada en láctea en 1926. En la actualidad aloja la feria de muestras.
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