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Los núcleos de Torrelavega albergan numerosos ejemplos de arquitectura señorial de la Edad Moderna. Destaca sobre todo el conjunto de residencias del núcleo de Viérnoles. La más antigua de todas ellas es una de las emplazadas en el barrio de Rodanil, una bella casa gótica, cuya cronología puede situarse en el siglo XV; presenta planta rectangular de una sola altura y ventanas apuntadas. En este mismo barrio se encuentra la casa de Rodríguez, del siglo XVII y adosada a ella, otra vivienda de similar antigüedad, revestida en piedra de sillería con escudo timbrado por yelmo que contiene las armas de la familia Rodríguez. En el barrio de Paramenes se localizan la casa de Velarde y Ceballos y el palacio de Ruiz Castañeda y Ceballos. Ambos se han datado tradicionalmente del siglo XVII. El segundo presenta planta cuadrada, soportal de cuatro arcos y solana a la cual se abren seis vanos. El palacio de Ruiz Castañeda y Ceballos es un bloque de sillería con acceso por un zaguán porticado y dos balcones con molduras en la planta noble flanqueado un escudo de armas. En el mismo barrio se alza la casa de Sánchez Bustamante, popularmente conocida como ‘la de los Leones’, merced al motivo que orna un escudo situado en una fachada lateral que la preside. Se trata de un monumental bloque de sillería levantado en el siglo XVIII. Presenta planta cuadrada y dos alturas. Se accede por un soportal de tres arcos de medio punto; en la planta noble se sitúa una solana de madera de cuatro tramos a la cual se abren una puerta y tres ventanas adinteladas, decoradas con molduras. En el barrio de Herrera se puede ver la casa que perteneciera al linaje de los Velarde –, propietarios de la ferrería ‘La Rucha’, que durante muchas décadas fue un importante centro económico–. En torno a ella se conservan varias construcciones populares correspondientes a los siglos XVI y XVII.

Otras muestras de arquitectura de estos siglos pueden verse en Barreda (casa de González de Villegas y Ceballos), Sierrapando (casona de Obregón del siglo XVIII), Tanos (barrio de Santa Ana) y en el mismo Torrelavega (casa de Calderón de la calle Mártires, mandada levantar por Manuel de Iglesia Calderón a comienzos del siglo XVIII).

En las últimas décadas del siglo XIX y principios del XX, Torrelavega pasó de ser un núcleo rural, en un importante núcleo urbano merced a la expansión industrial que experimentó gracias a la instalación de grandes compañías, que se beneficiaban tanto de la presencia de materias primas en el entorno, como de la situación geográfica estratégica del municipio. Testimonian la expansión decimonónica numerosos bloques de viviendas y varios edificios públicos de la ciudad. Cabe resaltar los edificios porticados de la Plaza Mayor y la plaza Baldomero Iglesias, donde se ubica la antigua casa consistorial, comenzado a construir en 1852. El ayuntamiento actual se encuentra ubicado en el llamado Palacio Herrero cuya construcción fue encargada por Demetrio Herrero al arquitecto laredano Joaquín Rucoba, autor del teatro Arriaga y el ayuntamiento de Bilbao. Se trata de un bloque de sillería y tres alturas flanqueado por dos bloques de viviendas más sencillas al cual se accede por un pórtico de tres arcos de medio punto y en cuyo eje central destaca una ventana abierta en la cornisa, entre otros dos vanos, enmarcada por molduras barroquizantes y coronada por una torre. En el interior sobresale la escalera con balaustrada de mármol de Carrara, iluminada por una vidriera con el escudo de la localidad y cubierta con una bóveda decorada con pinturas murales de regusto rococó realizados en el año 1906 por el pintor barcelonés Ramón Fraxenet. En 1925 fue adquirido por el consistorio para albergar su sede, que se inauguró en enero del año siguiente.

Otros ejemplos de arquitectura del XIX a destacar son la antigua Casa del Pueblo, construido en el año 1873; un edificio de cinco alturas del Pasaje de Saro, levantado en el año 1870, junto a la antigua parroquia de la Consolación; y la casa-palacio de los condes de Torreanaz, erigida a principios del siglo XX y actual sede de la biblioteca municipal.

En cuanto a la arquitectura del siglo XX, a modo de ejemplo de la supervivencia de rasgos decimonónicos más allá del cambio de centuria se cuentan edificios como el número 2 de la calle Fernández Quijano, levantado en 1930. Otros ejemplos de arquitectura de este pasado siglo son el chalet para un ingeniero de Sniace (1946) en el paseo Julio Hauzer, sobre un proyecto de Deogracias Mariano Lastra y, sobre todo, Sagrados Corazones (Nuestra Señora de la Paz) un complejo concluido en 1966 compuesto por una residencia, un colegio y una iglesia, proyectados por el fraile y arquitecto andaluz Francisco de Coelho de Portugal. Sobresale la iglesia caracterizada por los muros de hormigón levantados entre zócalos de vidrio. En su fachada resalta la imagen de la Virgen envuelta en cartelas con la palabra paz, obra concebida por el escultor catalán Josep María Subirachs, que había colaborado con Coelho en el santuario leonés de la Virgen del Camino.

 

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Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies