Tras el golpe de estado y el estallido de la Guerra Civil de 1936, la mayor parte de los templos de Suances fueron objeto de ataques vandálicos que se saldaron con destrozos en sus estructuras y la desaparición de la mayor parte del patrimonio mueble que custodiaban. No obstante, los edificios siguen resultando interesantes y son buena muestra del oficio de los maestros de cantería cántabros de la Edad Moderna. Es el caso de San Saturnino (Hinojedo), Santiago (Ongayo), San Andrés (Puente Avíos), Nuestra Señora de las Lindes (Suances) y San Juan Evangelista (Cortiguera).
San Saturnino de Hinojedo tiene una nave de tres tramos con torre a los pies y fue erigido a comienzos del siglo XVII, constando concluida en 1622. Después de su destrucción fue reconstruida y se añadió una portada de estilo renacentista. Custodia una imagen de la Inmaculada Concepción traída de la ermita del barrio de Sanjero de principios del XVII.
Santiago de Ongayo presenta en planta un cuerpo de nave de dos tramos a la cual se abren dos espacios cubiertos con bóvedas de crucería que hacen las funciones de capilla mayor y camarín. La ejecución de la obra fue acometida en la tercera década del siglo XVIII (de 1728 a 1730 el camarín y la capilla mayor; de 1730 a 1733 el tramo central de la nave y la portada; y de 1733 a 1734 el último tramo de la nave y la torre). Junto al templo se halla el cementerio con una interesante portada decimonónica.
San Andrés de Puente Avíos es cruciforme, de una nave rematada en un ábside poligonal con una capilla abierta en el lado del evangelio, dedicada en origen a San Francisco. El templo fue mandado erigir por Antonio Fernández Bernardo de Quirós, que había hecho fortuna en las Indias, hacia 1664. Es de comentar un pequeño relieve situado en el intradós del arco toral que representa una mártir flanqueada por dos leones.
Nuestra Señora de las Lindes de Suances, es un importante templo con una nave de cuatro tramos con capillas ornacinas cubierta por bóvedas de yesería de medio cañón, cabecera semicircular, torre a los pies y dos capillas adosadas a la altura de la mayor. El templo actual sigue modelos planteados por Juan de Nates en Castilla y es resultado de una serie de reformas acometidas a partir del siglo XVII y continuadas en el XVIII, que afectaron sucesivamente a la capilla mayor (1623, 1744), la nave (1705) y la torre (1687, 1737) en el XVIII se adosó un espacio destinado a escuela de gramática y primeras letras. La iglesia fue objeto de otras intervenciones en el siglo XIX que afectaron al conjunto. En las décadas de los cincuenta y sesenta del XX, fue objeto de una última reparación que incluyó levantar el revoque y forrar el campanario de cantos rodados. De su exiguo patrimonio mueble son de reseñar una imagen de la un cristo crucificado y un bajorrelieve de un bautismo, ambos del XVII ejecutados sobre modelos vallisoletanos y pertenecientes al antiguo retablo mayor el actual fue ejecutado entre 1945 y 1947 en Ciudad Real.
San Pedro de Tagle, es un templo de una nave con una capilla adosada a la capilla mayor y torre a los pies. Fue rematado en 1685 en Juan Sánchez de Otero, los nueve claves de la bóveda que cubre la cabecera están decorados con relieves de estética medieval.
San Juan Evangelista de Cortiguera es un templo de una nave con capilla mayor cuadrangular. El acceso principal está situado a los pies se abre en una fachada de sillería que remata una espadaña similar al modelo del Santuario de la Bien Aparecida. Las depuradas características del edificio llevan a datarlo en el siglo XVIII, principios del XIX.
Otras construcciones religiosas a reseñar son la ermita de de San Pedro de Hinojedo, concluida en 1636; la del Carmen de Cortiguera (originalmente de Santa Ana y Santo Toribio), datada en 1686 y rehabilitada en 1866; la de la Inmaculada Concepción de Hinojedo, fundada a principios del XVII; la de Santa Lucía de Puente Avíos, del XVII; la de Nuestra Señora de Guadalupe edificada en Tagle en la primera mitad del XVIII; la de Nuestra Señora de los Remedios de Ongayo, levantada a mediados del XVIII; la de San Martín de principios del XIX; y la capilla de la Inmaculada Concepción, unida a una casa. Por último es singular la capilla de la Virgen del Carmen (1919), proyectada por el arquitecto Luis Sanz, que se inspira en modelos del norte de Europa y en particular, en la capilla imperial de Biarritz del arquitecto alsaciano Emile Boeswillwald.
Constan como desaparecidas la ermita de Santo Domingo y Santo Tomás, último resto de un monasterio fundado en 1107; la ermita de San Roque y San Benito de Suances, reconstruida a comienzos del XVIII; la ermita de Nuestra Señora de los Siete Dolores y de la Santa Vera Cruz de Suances de mediados del XVII, la ermita de San Roque de Ongayo, del XVII; San Martín de Hinojedo, documentada a comienzos del XVII; y la ermita de San José, construida en 1875.
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