La construcción más destacada de San Felices de Buelna es la torre de Pero Niño, también llamada de Aguilera, que fue levantada a finales del siglo XIV, principios del XV, en la localidad de Llano. Presenta un aspecto muy macizo, con escasos huecos al exterior. Se cree que perteneció a Alfonso Niño, abad de Santillana, de quien pasó a su hermano Pero, nombrado conde de Buelna en 1431, en reconocimiento por su intervención en la batalla de Higueruela y más tarde a su sobrino, Alfonso, hijo del abad. Es de planta rectangular, con 8,6 metros por 13,4 m de lado, y más de 11 m de altura. Esta torre-cubo está construida en piedra de mampostería, con sillería en los esquinales, y con puertas y vanos apuntados. Ha sido objeto de restauración sobre un proyecto del arquitecto César Cubillas financiado por el ayuntamiento de San Felices de Buelna, la Consejería de Turismo, Cultura y Deporte y la Fundación Marcelino Botín. El plan ha supuesto la construcción de tres plantas, dos de ellas destinadas a centro expositivo y la tercera a biblioteca y archivo. Fue declarada Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento Histórico en 1983.
Además, San Felices de Buelna conserva un buen número de casas solariegas erigidas en la Edad Moderna. Del siglo XVII, cabe destacar la antigua casona de Campuzano en Mata, con una torre elevada a cuatro pisos en el siglo XIX; y la casa de González-Rivero y Quijano en Sovilla, con una portalada de dos pisos, rematada por dos bolas y una figurilla. Del siglo XVIII son de reseñar la casa de Juan Campuzano y Cos en Rivero, levantada a comienzos de la centuria (en el interior se conserva un retrato del propietario fechado en 1753), un amplio conjunto con una notable portalada flanqueada por dos cubos coronados por dos leones; la casa de García-Quijano en Tarriba, compuesto por una vivienda preccedida de una monumental portalada de un piso, ornada con pilastras rehundidas; y la casa de Toribio Díaz de la Fuente y María García de Vargas, también en Tarriba, un gran bloque de planta cuadrangular, que presenta cubos en las esquinas y se conoce como ‘casa-palacio de San Jorge’. Por último ha de destacarse el llamado casa-palacio del Conde de las Bárcenas, un conjunto del siglo XVIII al cual se accede por una portalada de dos pisos, compuesto por una vivienda con fachada de sillería de sillería, planta cuadrada, tres alturas y cubierta a cuatro aguas y una torre adosada de tres cuerpos separados por impostas; se atribuye la obra al maestro de cantería local Félix Fernández de Cavadas.
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